jueves, 5 de noviembre de 2009

Para.


Para. Por favor, para.
Para de hablar, para de objetar. Deja que haya silencio, aunque solo sea por un momento.
Date cuenta de que tú no puedes hacerlo, de que no puedes lograr que eso ocurra. Date cuenta de que las objeciones y los juicios y las resistencias seguirán brotando en tanto que sigan brotando.
Déjalo estar. Deja ser al silencio, a la quietud.
Date cuenta de que casi cada pensamiento que tienes es un pensamiento "yo" o un pensamiento "mí". Casi todos tus pensamientos tienen que ver con "yo" o se refieren a "mí" o a lo "mío". "Lo que yo siento..., lo que me parece... lo que es para mí..., según mi experiencia..., de donde yo vengo...", y así sucesivamente. Y aun en las ocasiones en que no empleas tales palabras, pensar sigue siendo importante para "ti", porque "tú" piensas que es "tu" pensamiento. "Tu" opinión. Lo que "tú" sientes sobre "ti" mismo o sobre "tu" realidad. Abandónalo ya...
Cuando se te da la inefable gracia, el increíble e inmerecido don de ver, de percibir que lo que piensas es solo una opinión, o que pensar es algo mediante lo cual te identificas a ti mismo; cuando tienes ese don de ser capaz de escucharte, entonces para. Honra ese don parándote. Y suéltala. La opinión. Suéltala. El pedacito de identidad contenido en cada afirmación acerca de ti mismo, cada pregunta que proviene de ti, cada comentario que te concierne, suéltalos. Deja que te detenga la gracia que en un momento dado te permite pillarte teniendo una opinión y hablando como un "yo"; deja que esa gracia te pare...
"Aquietarse" no significa dejar de mover el cuerpo. "Aquietarse" no significa tratar de impedir que aparezcan pensamientos o sentimientos. "Aquietarse" significa soltar el nivel secundario del pensamiento: las opiniones, los juicios, los comentarios. Eso es lo que significa pararse.
Ningún pensamiento que hayas tenido jamás es verdad. Ninguna opinión que hayas mantenido nunca es correcta. Suéltalos. Ninguna idea que tengas o hayas tenido acerca de ti, o acerca de quién o qué eres, se ha correspondido jamás con la realidad. Y jamás lo hará. Suéltalas todas.
Comparar, tamizar, aprender, batallar, imaginar, sentir, pensar..., todo eso es como tratar de asir una sombra o perseguir el viento. En cambio, está el impresionante y desbordante don de parar, de permitir el desprendimiento...
Deja que todo eso pare. Permite que se desprenda. Deja de tomártelo en serio. Deja por completo de sostenerlo. Déjalo estar. Aquiétate. Simplemente, para. Deja que la gracia te pare.

David Carse. (Fotografía: Laguna Roja. Norte de Chile)

sábado, 31 de octubre de 2009

Espíritu y materia son una sola Unidad.


La Verdad está en todas partes, y ella es mi Ser Amado. La Vida anima a todos los seres y cosas, y ella es mi Ser Amado. La Dicha eterna palpita en el corazón de todos los objetos, y ella es mi Ser Amado. La Luz ilumina el universo entero, y ella es mi Ser Amado. La Fuerza activa toda la naturaleza, y ella es mi Ser Amado. La Paz perenne conforma y anima cuanto es visible y percibido, y ella es mi Ser Amado. ¡Oh verdad siempre existente! ¿Como puedo concebirte y describirte?
Soy testigo del silencio que guardo y de las palabras que pronuncio. Soy silencio y palabra. ¡Qué maravilla! ¿Puedo decir que esta es una experiencia mística? Es más profunda y vasta que la mística. Entonces, ¿qué es? Es un secreto inexpresable.
Dios y el Alma: Dios es el Alma. El Alma es Dios. Las vestimentas del Alma -todos los cuerpos y formas- son también Dios. Espíritu y materia son esencialmente lo mismo. El Espíritu en movimiento es energía. La energía condensada es materia.
No hay existencia interna y externa. La Existencia Divina es todo en todos. Solamente existe Eso en todos los aspectos. Eso, Ella o El (todo es mi Amado): la Verdad, Dios. Dios es forma y también sin forma. Me empeñé en conocerle, y me convertí en El. Cada pensamiento y cada sentimiento mío son inspirados por esta experiencia: Yo Soy El.
La Vida es espacio. La Vida es tiempo. La Vida es causa sin causa. El espacio es infinito. El tiempo es eterno. Dios es vida infinita y eterna. El espacio abarca todas las cosas. El tiempo engloba todas las cosas. Yo soy ese Dios, esa vida inespacial, intemporal e incausal. Esto es dar rienda suelta a la imaginación, en un loco intento por descubrir qué soy y qué es Dios.
Soy mudo cuando hablo. Estoy quieto cuando camino. Estoy en reposo cuando trabajo. No hago nada cuando muevo los mundos. Toda dinámica es mía, si bien soy la Verdad estática. Ciertamente soy y no soy. ¿Puedo aplicar esto a mi Dios? No soy otro que no sea El.
Dios es presencia. Dios es ausencia. Es recuerdo. Es olvido. Es yo mismo. Es tú mismo. Cuando Lo miro, me veo. Tengo Su visión cuando aparezco ante mí mismo. Le comprendo cuando me conozco. ¡Cuán amalgamados estamos El y yo! ¿Por qué no concluir diciendo que El y yo somos Uno?

Swami Ramdas.

lunes, 26 de octubre de 2009

Cuando el Conocimiento fué al norte.


El Conocimiento vagó hacia el norte buscando el Tao, sobre el Mar Oscuro, y en lo alto de la Montaña Invisible. Allí en la montaña se encontró con el No-Hacer, el Sin-Palabras.

Preguntó:

"Por favor, señor, ¿me podría informar bajo qué sistema de pensamiento y que técnica de meditación podría aprehender el Tao? ¿Por medio de qué renuncia o que solitario retiro podría reposar en el Tao? ¿Dónde he de comenzar, que camino he de seguir para alcanzar el Tao?"

Tales fueron sus tres preguntas.
No-Hacer, el Sin-Palabras, no respondió. No sólo eso, ¡ni siquiera sabía como responder!

El Conocimiento giró hacia el sur, hacia el Mar Brillante y ascendió la Montaña Luminosa llamada "Fin de la Duda".
Allí se encontró con "Actúa-según-tus-Impulsos", el Inspirado Profeta, y le hizo las mismas preguntas.
"Ah", exclamó el Inspirado, "¡Tengo las respuestas, y te las revelaré!" Pero justo cuando estaba a punto de decirle todo, se le fué de la cabeza.
El Conocimiento no obtuvo respuesta alguna.

De modo que el Conocimiento fué por fin al palacio del emperador Ti, y le hizo sus preguntas a Ti.
Ti replicó:
"Ejercitar el no pensamiento y seguir el no camino de la meditación es el primer paso para empezar a comprender el Tao. No vivir en ninguna parte y no apoyarse en nada es el primer paso para descanzar en el Tao. Empezar desde ninguna parte y no seguir camino alguno es el primer paso para alcanzar el Tao."

El Conocimiento respondió: "Tú sabes esto y ahora yo también lo sé. Pero los otros dos no lo sabían. ¿Qué te parece eso? ¿Quién está en lo cierto?"
Ti replicó:
"Sólo No-Hacer, el Sin-Palabras, estaba absolutamente en lo cierto. Él no sabía. Actúa-según-tus-Impulsos, el Profeta Inspirado, sólo parecía estar en lo cierto porque se le había olvidado. En cuanto a nosotros, no estamos ni siquiera cerca de la verdad dado que tenemos las respuestas".

Porque aquel que sabe no habla,
aquel que habla no sabe.
Y el hombre sabio instruye
sin utilizar las palabras.

Esta historia llegó a los oídos de Actúa-según-tus-Impulsos, que estuvo de acuerdo con la forma de plantearla de Ti.

Que se sepa, No-Hacer jamás oyó hablar sobre el asunto ni hizo comentario alguno.

Chuang Tzu.

viernes, 9 de octubre de 2009

La Fuente.



Cuando uno se refiere a la Fuente, con el nombre que sea, es probable que uno no entienda el significado de lo que se dice: hay un "yo" (que no es) buscando su "verdadera naturaleza", que es la Fuente o el Ser. De lo que hay que darse cuenta verdaderamente es de que uno tiene que librarse de la idea de ambos, el yo y el Ser.
La cuestión es que , la Fuente, el Vacío, que es completa Plenitud, no es Ser, sino No-ser. En otras palabras, lo que tiene que ser intensamente apercibido es la existencia omnipresente de Nada -la Energía que sólo es potencial- y de la que algo puede aparecer: a partir del potencial, la actualización; de la No-manifestación, la manifestación.

El puro Sujeto, la Fuente sin el menor toque de objetividad, nunca puede morir porque no contiene nada que pueda venir a la existencia o extinguirse. Sólo los objetos creados pueden nacer y morir. El puro Sujeto, la Fuente, sólo puede ser Eternidad más allá del concepto de tiempo.

Por la gracia de la Fuente viene, a su debido tiempo, la asombrosa Comprensión de que la vida no es otra cosa que un sueño viviente. Y entonces uno se sume en en abrazo desvanecedor de la Unicidad, en el que se acepta incondicionalmente lo-que-es-en-el-momento.

Por tanto, sólo nuestra desidentificación con una supuesta entidad suspenderá el ejercicio de la volición conceptual y de la conceptualización, que es la causa del aprisionamiento conceptual. Entonces lo que quedaría solo sería una identificación sin volición, por la que el organismo cuerpo-mente funciona según la voluntad de la Fuente (o de acuerdo con la Ley Cósmica), como el actor sobre el escenario. Tal identificación sería, como decía Ramana Maharshi: "Como los remanentes de una cuerda quemada".

Tú no puedes cortar la implicación. Es la Comprensión -la Fuente- la que corta la implicación.

La Fuente se manifiesta a Sí misma como conciencia extendiéndose en el "espacio y en el tiempo" conceptual. En este universo conceptual espacio-tiempo, la Fuente parece dividirse en un sujeto experimentando un objeto. En la manifestación conceptual, la Fuente como conciencia aporta discriminación a través de las relaciones sujeto-objeto entre opuestos interdependientes, como "aceptable e inaceptable", "hermoso y feo", "bueno y malo", "feliz y apenado". Sólo mediante la no-discriminación, la aceptación de la dualidad como base de este universo conceptual fenoménico, la Fuente se sana a sí misma volviendo a su plenitud noumenal.

Ramesh Balsekar.

viernes, 2 de octubre de 2009

Por cierto...


Por cierto que es extraño no habitar más la tierra,
no seguir practicando las costumbres apenas aprendidas,
no dar el significado de un porvenir humano a las rosas
y a tantas otras cosas llenas de promesas;
no seguir siendo lo que uno era
en unas manos infinitamente angustiadas
o incluso dejar de lado el propio nombre
como un juguete destrozado.
Es extraño el no seguir deseando los deseos. Es extraño
ver ondear libre en el espacio todo lo que antes se amarró.
Y el estar muerto es laborioso y tan lleno de recuperaciones
que solo lentamente percibe uno algo de eternidad. Pero los vivos
cometen todos el error de distinguir con demasiada vehemencia.
Los ángeles (se dice) no sabrían a menudo
si andan entre los vivos o los muertos.
A través de ambas regiones el eterno fluir
siempre arrastra consigo a todas las edades, acallándolas.

Rainer Maria Rilke.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Cuentos I


Mirar sin interpretar.

El Maestro explicaba a sus discípulos que alcanzarían la iluminación el día en que consiguieran mirar sin interpretar. Ellos quisieron saber en que consistía mirar interpretando. Y el Maestro lo explicó así:

- Dos peones camineros católicos se hallaban trabajando justamente delante de un burdel cuando, de pronto, vieron como un rabino se deslizaba furtivamente en la casa.

- "¿Que vas a esperar de un rabino?" se dijeron el uno al otro.

Al cabo de un rato, el que entró fué un pastor protestante.

- Ellos no se sorprendieron: "¿Qué vas a esperar...

Entonces apareció el párroco católico, que, cubriéndose el rostro con una capa, se deslizó tambien en el edificio. "Es terrible, ¿no crees? Una de las chicas debe estar muy enferma."

El amor desinteresado.

"¿Existe eso del amor desinteresado?" le preguntaron al Maestro. Y este, en respuesta, narró la siguiente historia:

Cuando murió el señor Buenazo tuvo que aguardar a las puertas del cielo mientras los ángeles examinaban los archivos referidos a él. Finalmente el ángel encargado del registro le miró y exclamó: "¡Esto es fabuloso! ¡Es realmente inaudito! ¡En toda tu vida no has cometido ni un solo pecado, ni el más pequeño...! ¡No has hecho más que actos de caridad! ¿En que categoría vamos a incluirte en el cielo? Por supuesto que no en la categoría de ángel, porque no lo eres... Tampoco podemos considerarte un ser humano, porque no has tenido ni una sola debilidad... No hay más remedio que enviarte de nuevo a la Tierra durante un día, para que al menos puedas cometer un pecado... y regresar aquí como un ser humano."

Así fué como el señor Buenazo, disgustado y totalmente perplejo, se encontró de nuevo en una esquina de su ciudad, decidido a alejarse al menos un paso del sendero recto y estrecho. Pasó una hora... dos... tres... y allí seguía el señor Buenazo, preguntándose que demonios tendría que hacer. Por eso, cuando una mujer pasó por allí y le hizo un guiño, el reaccionó con inusitada rapidez. La mujer no era precisamente un dechado de juventud ni de belleza, pero significaba para él su pasaporte al cielo. De modo que se fué a pasar la noche con ella. Cuando amaneció, el señor Buenazo miró su reloj: debía darse prisa, pues no le quedaba más que media hora.

Estaba vistiéndose a todo correr cuando, de pronto, se le heló la sangre al escuchar cómo la buena señora le gritaba desde la cama: "Oh, mi querido señor Buenazo, que inmensa obra de caridad ha hecho usted conmigo esta noche."

La prisa.

Los visitantes quedaban siempre impresionados por la calma con que el Maestro se comportaba.

"Sencillamente", decía él, "no tengo tiempo para tener prisa".

Anthony de Mello.

martes, 8 de septiembre de 2009

Adicción espiritual.


Una persona espiritual se puede volver adicta a subidones espirituales, y de esa forma se pierde la experiencia de la Verdad. La adicción espiritual aparece cuando sucede algo estupendo y lo sientes igual que si estuvieses bajo el efecto de una fuerte droga. En cuanto lo obtienes deseas más. No hay droga más potente que la experiencia espiritual. El componente intelectual de esta adicción te hace creer que si tuvieses suficientes experiencias de este tipo, te sentirías bien todo el tiempo.

...Una persona espiritual está convencida de que no tiene ningún problema, cree que su ebriedad es distinta de las demás y opina que la solución reside en seguir espiritualmente ebrio permanentemente... Este problema perdurará mientras una parte de tí siga esperando el subidón de la experiencia... Te sientes genial durante un breve período de tiempo y después experimentas la reacción contraria... Cuando estas experiencias de subidones y bajones se suceden durante un tiempo suficientemente largo, empiezas a entender que la experiencia del subidón no es más que un péndulo al que le sigue un bajón... Éste es el movimiento del buscador, pero también es el movimiento del yo, pues siempre está interesado en las reacciones opuestas y en las iguales, y siempre está intentando mantener una experiencia y evitando otras... Mientras la identidad siga ligada a este movimiento, aunque estés en un subidón espiritual que te parezca muy noble, nunca llegarás a ser libre. Así no podrás ser libre, pues no podrás mantener la experiencia. Por su propia naturaleza, la libertad no tiene nada que ver con el mantenimiento de una experiencia concreta, pues la naturaleza de la experiencia reside en el movimiento... El yo personal cree que cuando se siente mejor está más cerca de su verdadera naturaleza y que cuando se siente mal está más lejos.

...La naturaleza de la experiencia consiste en cambiar o agitarse como las olas del mar. Se supone que eso es lo que debe hacer. La identidad empieza a salir del "yo", del buscador, para perseguir alguna experiencia en particular, hasta que llega, precisamente, a esto. Precisamente a esto. El centro está siempre aquí mismo. El centro ha estado aquí desde siempre. El buscador era el único que insistía en intentar llegar al centro de la experiencia espiritual del subidón... Aunque tu experiencia emocional o psicológica sea muy ordinaria, infeliz o extraordinaria, el centro seguirá estando aquí mismo. Y sólo desde aquí podrás empezar a asimilar que todo es una expresión del centro. Todo. Ninguna expresión es más auténtica que otra, pues en su centro no existe buscador alguno. Aquí mismo no hay nada. Todo es Uno.

Descubrirás que en ese centro no hay ningun yo. Sin ese yo en el centro, nadie puede juzgar si una experiencia determinada es la adecuada o si es espiritual... Todo es una expresión de ese centro y no hay nada separado de él.

...Cuando veas que el centro está vacío y que no contiene a nadie intentando ser otra cosa, te darás cuenta de que es mucho mejor que el mayor subidón espiritual. La verdad es igual de agradable, pero infinitamente más libre.

Adyashanti.

martes, 25 de agosto de 2009

Y si todavía encuentras algo...


- Las alturas guían, pero en las alturas.

- Quería estar en algo para no estar en todo.

- Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes.

- No, no entro. Porque si entro no hay nadie.

- El hombre, cuando no se lamenta, casi no existe.

- El árbol está solo, la nube está sola. Todo está solo cuando yo estoy solo.

- A veces, de noche, enciendo una luz para no ver.

- Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago.

- Se pueden tender puentes para salvar vacíos, pero no en un total vacío como tu total vacío.

- En mi silencio sólo falta mi voz.

- En la fuente de mi sed, bebí hasta agotar mi sed.

- Cuando yo muera, no me veré morir, por primera vez.

- Cuanto sé no me sirve ni para saberlo.

- Algunas cosas, para mostrarme su inexistencia, se hicieron mías.

- En mi viaje por esta selva de números que llaman mundo, llevo un cero a modo de linterna.

- Desde que yo solo sé qué me sucede, no me sucede nada.

- Mi última creencia es sufrir, y comienzo a creer que no sufro.

- Y si todavía encuentras algo, no has perdido todo. Te falta perder algo, todavía.

- ¿Qué cuentas a tus ideas contándoles tus ideas?

- Mi yo ha ido alejándose de mí. Hoy es mi más lejano tú.

- Si yo te diera la vida, ¿qué podría darte?

- Mi sed agradece un vaso de agua, no un mar de agua.

- No me hables. Quiero estar contigo.

- Quien hace un paraíso de su pan, de su hambre hace un infierno.

- Yo le pediría algo más a este mundo, si tuviese algo más este mundo.

- Lo profundo de mí es todo. Pero es todo sin yo. Es que todo lo que es profundo solamente es todo.

- Quisieras ir donde no estás. ¿Y dónde no estás?

- Me ha sucedido una pequeña tontería. Y el mundo se ha hecho otro y el mismo universo se ha hecho otro. ¡Qué gran tontería, el mundo y el mismo universo!

- Sí, estoy en una sola parte, pero desde todas las partes, no desde una sola parte. Desde una sola parte no estoy en ninguna parte.

- Solamente donde puedo estar todo siento que está todo. Y a veces hasta en nada puedo estar todo. Y a veces ni en todo puedo estar todo.

- Ahora puedes amar siempre y amar todo. Porque ahora puedes amar sin lo amable.

- El viaje: un partir de mí, un infinito de distancias infinitas y un arribar a mí.

- Me iré de tí, pero tú no te vayas de mí. Porque me iré de tí como me voy de todo, sin que nada se vaya de mí.

Antonio Porchia.

sábado, 1 de agosto de 2009

¿Hay algo que hacer?


Si hay un sentido de separación, un sentido de "Yo" estoy situado aquí dentro y/o soy el cuerpo, entonces esa creencia/sensación vela (parece velar, aunque realmente nunca lo haga) la realidad de nuestra experiencia. La realidad de nuestra experiencia es que somos la Consciencia ilimitada, a la vez testigo y sustancia de toda experiencia. Con este velar aparente de nuestra verdadera naturaleza, viene el velar aparente de la paz y felicidad que es inherente a ella. Y el velo de la felicidad es lo que se conoce como sufriemiento, y el sufrimiento es, por definición, la búsqueda de la felicidad. Si no hubiera búsqueda de la felicidad, en otras palabras, si estubiéramos completamente satisfechos con la situación actual, no habría sufrimiento. Por lo tanto, el velo de la felicidad, sufrimiento y la búsqueda de la felicidad son todos sinónimos. Otro nombre para esta búsqueda es "la persona", "la entidad". Habiendo entendido esto podemos decir, más simplemente, que la aparente entidad separada es la búsqueda de la felicidad. La aparente entidad separada es la creencia de que hay algo que podemos y debemos hacer para encontrar la felicidad. Es completamente falso decir, como esta aparente persona, "No hay nada que hacer". La entidad separada es ya el hacer, un rechazo de la situación actual, una búsqueda de la felicidad. Si como una persona nosotros sentimos que no hay nada que hacer, solo estamos engañándonos a nosotros mismos, cubriendo con un barniz de advaita sensaciones incómodas a las que no tenemos ni la inteligencia ni el corage de afrontar. Tarde o temprano, en la privacidad de nuestros corazones, nuestro sufrimiento resurgirá y nos obligará a buscar la felicidad. Si como una persona sentimos que no hay nada que hacer, estamos en una posición peor que uno que no ha oído nunca de la enseñanza, porque no sólo somos el sufrimiento, si no que además por enrollarnos en el razonamiento, nos negamos a nostros mismos de manera significativa el medio por el cual podemos ver el origen (y por lo tanto la salida), de nuestro sufrimiento. Por lo menos uno que está sufriendo y buscando en un sentido convencional tiene la posibilidad de explorar su experiencia y de llegar a una comprensión de la naturaleza del sufrimiento. Si nos negamos a nostros mismos esta posibilidad nos quedaremos atascados. En la terminología de la India Tamas que se disfraza de Satva, la inercia y el miedo disfrazándose como paz. Entonces, ¿qué debemos hacer? Buscar el entendimiento, no el entendimiento intelectual, sino que el "entendimiento experiencial", el ver con claridad. La ignorancia, es decir, la ignorancia de la verdadera naturaleza de la experiencia, no puede ser vista claramente, pero se desvanece como una sombra cuando pones luz sobre ella. Nunca puede ser encontrada. Es por ello que en la India no la llaman "ignorancia". Ellos la llaman "la ilusión de la ignorancia". Haga lo que sea necesario hacer para ver que la ignorancia y el sufrimiento, que es su acompañante, no existen. Que no hay nada que hacer y nadie para hacerlo puede ser el resultado de esta investigación. Si esto es así, se convierte en su propio conocimiento inquebrantable, que no necesita de la confirmación de ninguna fuente externa. Sin embargo, en casos extremadamente raros, esta investigación de la creencia en la separación en el nivel de la mente y la exploración de la sensación de estar situado en y como el cuerpo, es un requisito previo a la comprensión de la experiencia. Sin ésto, "no hay nada que hacer" y "no hay nadie para hacerlo", simplemente se convierten en una nueva creencia y el advaita degenera de una comprensión viva de la experiencia a otra religión.

Rupert Spira.

viernes, 24 de julio de 2009

Si despertamos...


Si despertamos de las tonterías del ego y volvemos a fluir con la Vida viviremos una vida completa e íntegra. Sabremos lo que significa amar verdaderamente y la compasión será el estado constante de nuestro corazón y de nuestra mente.
Tú no tienes el control. Nunca tendrás el control. Tienes que marcharte. Eres sólo una idea de alguien que vive en un cuerpo de carne y hueso. En el fondo sabes que eres una impostura. Eso te inquieta, pero no puedes enfrentarte a ello abiertamente. Tienes demasiado miedo para verlo abiertamente. Tienes demasiado miedo para verlo directamente. Temes que signifique tu muerte. Los árboles del bosque no temen ninguna pérdida. La pérdida personal no tiene ningún significado para el que ha despertado. Nosotros somos los bosques; somos la Tierra, el Cielo y todo lo que llena este maravilloso Universo. El ego puede morir, nosotros no. Cuando oímos el canto de un pájaro en la profundidad del bosque, el pájaro, el canto y el bosque somos nosotros. Es lo que somos en cuanto la Vida Misma. Cuando el cuerpo muere y se descompone, esa Conciencia sigue estando Consciente. No puede acabar. De modo que déjate ir. ¿Quién se sigue aferrando, y por qué? Conviértete en la voz del bosque, en el sonido de las olas, en el calor del sol, en el amor de las risas de los niños y en todas las infinitas maravillas que constituyen el mundo real. Abandona tu ridículo ego ilusorio y descubre lo que eres en realidad: Vida.

Melvyn Wartella.