sábado, 22 de mayo de 2010

Confesion de un jnani.


Para el jnani que ha comprendido realmente la identidad de su ser interior con el brahman infinito,
no hay renacimiento ni transmigración ni liberación.
Él está más allá de todo esto.
Está firmemente establecido en su verdadera naturaleza, de cualidad absoluta,
en la que son inseparables existencia, sabiduría y beatitud.
La existencia de este cuerpo, y del mundo como realidad desligada de ese todo,
es a los ojos del jnani una ilusión, que no puede eliminar,
pero que ya no es capaz de engañarle.
A la muerte de este cuerpo, al igual que en vida,
él está siempre donde eternamente está, es siempre lo que eternamente es
-el principio primero de todas las cosas y de todos los seres-:
sin forma, sin nombre, sin mancha, sin tiempo, sin dimensión y absolutamente libre.
La mente no puede acercársele, los apetitos no pueden torturarle,
los pecados no le mancillan; él está libre de todo deseo y sufrimiento.
Ve el Sí-mismo infinito en todo, y todo en el Sí-mismo infinito,
que es su Ser.

El jnani confiesa su experiencia así:
Soy infinito, imperecedero, origen de mi luz y de mi existencia.
No tengo principio ni fin.
Ni nací ni puedo morir, cambiar o deteriorarme.
Impregno e interpenetro todas las cosas.
En la miríada de universos de pensamientos y de creación,
solo yo soy.

Robert Adams.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Todo está bien si...


Todo está bien si usted se entrega al Poder Superior. Ese Poder cala profundamente en sus cosas. Sólo en la medida en que usted piense que es quien efectúa el trabajo está obligado a cosechar los frutos de sus acciones. Por otra parte, si usted se entrega y reconoce a su yo individual sólo como una herramienta del Poder Superior, ese Poder se hará cargo de sus cosas junto con los frutos de las acciones. Estas ya no lo afectan y el trabajo prosigue sin obstáculos. El esquema de las cosas no se altera ya sea que usted reconozca al Poder o no. Sólo hay un cambio de actitud. ¿Por qué usted ha de llevar su carga sobre la cabeza cuando viaja en tren? El tren lo lleva a usted y a su carga, ya sea que ésta la tenga usted sobre la cabeza o la deje en el piso del tren. Llevándola en la cabeza no disminuye la carga del tren sino que sólo se esfuerza innecesariamente. Es similar el sentido de la ejecución de la acción por parte de los individuos que están en el mundo.

Sri Ramana Maharshi.

jueves, 6 de mayo de 2010

La Verdad está más allá de cualquier pensamiento...


La Verdad está más allá de cualquier pensamiento, concepto o condicionamiento.
Verdad es lo que tú eres, y sólo la Verdad Es.
Así que abandona tu búsqueda, simplemente Aquiétate,
no estimules ningún pensamiento ni hagas esfuerzo alguno,
y la Verdad se te revelará por Sí misma y a Sí misma.

Toda práctica acarrea un ego
que refuerza la relación sujeto-objeto.
Toda práctica se lleva a cabo
a través de los sentidos y del cuerpo-mente,
lo cual reafirma la identificación con el cuerpo-mente.
Cualquier identificación es una identificación errónea.

Te conviertes en cualquier cosa que pienses,
así que si piensas en el nombre y en la forma
estás pensando en el ego-mente-mundo-sentidos-ilusión.

Si es absolutamente necesario que pienses,
Piensa entonces en Existencia, Consciencia y Éxtasis.
Aunque lo mejor es simplemente saber que
"Yo soy Eso, Yo soy Brahman".

La práctica directa es en el Ahora mismo, simplemente Siendo,
sin esperar al siguiente momento o al siguiente pensamiento
o a la próxima vida para llevar algo a cabo.

La práctica directa es el Éxtasis de tornar tu cara hacia el Ser,
la práctica directa es honrar tu propio Ser,
la práctica directa es Existir.

H. W. L. Poonja.

jueves, 29 de abril de 2010

En nuestro hogar.


-¡Ese hábito tan extendido consistente en vivir y morir es un enorme fastidio! suspiró el búho mientras extendía sus alas cansadamente.
-Pues a mí me gusta- apostilló la liebre.
-Quieres decir, supongo, que crees que te gusta.
-¿Cómo podría ser de otra manera?
-El pensamiento- dijo el búho- sólo es una noción de la mente dividida que carece de toda realidad.
-Pero soy feliz- insistió la liebre.
-¡Tonterías sin sentido- interrumpió el búho- No hay ningún tú que pueda ser algo, ni ninguna cosa en la que puedas convertirte.
-¡Qué pena!- dijo suspirando la liebre-. Siempre pensé que la había.
-¡Pensamientos! ¡Pensamientos!- deploró el búho girando completamente su cabeza- Un hábito estéril que ha sido universalmente condenado por los sabios.
-¿Quiénes son esos sabios a los que no les agrada ser perturbados por el pensamiento y cómo es posible alcanzar la sabiduría?
-Quienes son capaces de apercibir- dijo el búho suscintamente- disponen de otra dimensión adicional.
-¿Y cuál es esa dimensión?
-Pués una nueva dirección de visión y de evaluación- explicó el búho.
-¿Y cómo acceden a ella?- preguntó la liebre.
-Cuando se trasciende la conceptualización- respondió el búho-, la mente dividida se reintegra a su totalidad.
-¿Y cuál es la consecuencia de eso?- preguntó la liebre.
-Pues que son capaces de ver directamente- respondió el búho volviendo su cabeza y fijando sus brillantes ojos en la liebre- y también, por supuesto, que ellos están "ausentes".
-¿Cómo?- inquirió la liebre con preocupación- ¿Supongo que quieres decir que están presentes?
-¿Presentes?- preguntó el búho-. ¡Completamente, por descontado!
-¿Completamente?- preguntó la liebre dando un salto de sorpresa- ¿Qué quieres decir?
-¡En mi ausencia conceptual- ululó el búho-, puedo acoger a todos y a todo, AQUÍ, donde YO SOY y donde también ellos están absolutamente en su hogar!

0.0.0. (Wei Wu Wei)

sábado, 24 de abril de 2010

Nuestro único problema...


Nuestro único problema, nuestro único pecado consiste en creer que somos alguien, o algo, porque en el mismo momento que nos identificamos con una cosa determinada, automáticamente dejamos de ser todo lo demás. "Ser esto" implica, inexorablemente "no ser aquello". Y así comienza el inagotable juego de las dualidades, las fronteras, los miedos y los conflictos. La única solución está en trascender nuestra identidad separada y, al descubrirnos como nada, ser uno con todo y con todos. Porque sólo cuando no somos nada en particular, somos realmente todo. Al no ser absolutamente nada, no tenemos nada que nos limite, y, de esta forma, toda la existencia se revela como nuestro propio ser. Como explicaba una mística medieval: "El conocimiento de mi nada, me ha dado el todo". Cuando creíamos ser algo, solo éramos unos pobres egos aislados, pero al sabernos nada, somos literalmente infinitos. Al ser algo, teníamos una limitada vida temporal, pero al ser nada somos en verdad eternos. En cuanto algo, éramos tan sólo eso, pero en cuanto nada, somos también todo lo demás y por siempre. Podemos decir, así, indistintamente, que somos nada o que somos todo, que el yo no existe o que es uno con todas las cosas, pues ambas expresiones hacen referencia a una misma experiencia no dual, en la que el engañoso algo ha desaparecido por completo.

José Díez Faixat.

martes, 13 de abril de 2010

Era una mañana...


Era una mañana de principios de verano. Una neblina plateada resplandecía y temblaba entre los tilos. El aire estaba repleto de su fragancia. La temperatura era como una caricia. Recuerdo -no necesito recordar- que me subí a un árbol, me quedé perplejo y me sentí de repente inmerso en ELLO. No lo llamé así. Las palabras eran innecesarias. Ello y Yo eramos sólo uno.

Bernard Berenson.

viernes, 12 de marzo de 2010

Miedo.

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Hasta que reconozco quién soy realmente, mi vida puede ser gobernada por las cosas que temo. Puede ser mi miedo el que engendra mi miedo en un comienzo y un final.
Es el miedo a perderme a mí mismo el que puede perpetuar y alimentar mi impulso a sobrevivir y a continuar, y lo que más anhelo y temo es la ausencia de mí mismo.
Al temer la debilidad me esfuerzo por controlar, al temer la intimidad me esfuerzo por estar apartado, al temer la servidumbre me esfuerzo por ser dominante, y si temo ser ordinario intento ser especial.
Las cosas de las que puedo tener miedo son inacabables, porque si un miedo es vencido puedo tener otro en su lugar.
Si hay conciencia presente, el miedo se ve claramente como un obstrucción, una ansiedad futura nacida de un cliché de la memoria. Si la historia que engendra el miedo es desechada, descubro que todo lo que queda es una sensación física que es cruda y viva. Entonces deja de invadirme y ocupa tranquilamente su sitio en la existencia. Ocurre lo mismo con el dolor físico o emocional. Cuando ceso de poseerlo, me libero de su dominio y lo veo simplemente como es.
Si ceso de etiquetar el sufrimiento como "malo" y "mío", y simplemente lo admito como energía en una cierta forma, entonces puede comenzar a tener su sabor propio, el cual puede llevarme profundamente a la presencia.
La naturaleza del sufrimiento es que me habla profundamente de otra posibilidad. Al desear el placer y evitar el dolor, corto en dos la raíz misma de esa posibilidad.

Tony Parsons.

domingo, 7 de febrero de 2010

Amritanubhava. Capítulo IX (extracto).


La fragancia se transformó en nariz, la melodía dió lugar a los oídos y el espejo se convirtió en ojos para contemplarse;
La suave brisa se hizo fina piel, la cabeza se tornó flores de nardo de fascinante aroma;
La lengua se convirtió en dulce zumo, el loto se abrió para ser el sol, y el ave Chakor se transformó en la luna;
Las flores tomaron forma de abeja, las muchachas se tornaron muchachos y los somnolientos adoptaron la forma de camas en las que yacer;
La vista se convirtió en objetos maravillosos, cual lingote de oro que se transforma en joya para disfrutar de la belleza;
Los capullos de mango se tornaron cuclillos, el cuerpo adoptó la forma de brisas malayas y los sabores se convirtieron en lenguas
Así es como el Absoluto adopta las formas de gozante y objeto de gozo, de veedor y objeto de visión, sin que se altere la homgeneidad de Su unidad.
El crisantemo, al abrir sus decenas de pétalos, se convierte en lo que es: un crisantemo.
Mientras se escucha el jolgorio de la perpetua renovación de experiencias, en el reino de la quietud prevalece el silencio más absoluto.
Los sentidos se precipitan sobre la multitud de objetos de la percepción, pero, imitando el encuentro de la mirada consigo misma al contemplarse un rostro en el espejo, chocan contra ellos mismos.
El que adquiere un collar, pendientes y un brazalete sólo está comprando oro.
Al intentar agarrar un manojo de rizos de la superficie del estanque con el cuenco de la mano, no se recoge más que agua.
Para la piel de la mano, el alcanfor es tacto; para los ojos es color blanco, y para la nariz es un aroma. Sin embargo, el alcanfor alcanfor es.
De la misma forma, todas las distintas formas presentes en el universo no son más que el Absoluto en vibración.
Los distintos sentidos procuran atrapar sus objetos correspondientes. Los oídos, por ejemplo, se esfuerzan por asir las palabras, pero en cuanto las tocan, desaparecen y aquéllos se percatan de que el contacto fué falso.
El zumo es algo intrínseco a la caña de azucar; el resplandor de la luna llena es inseparable de ella.
Cuando los sentidos se encuentran con sus objetos es como la luz de la luna iluminándose a sí misma o como la lluvia que cae en el mar.
Por lo tanto, para aquél que está establecido en este estado, la multitud de palabras emitidas no perturba jamás el silencio de su conciencia.
Por innumerables que sean las acciones de sus sentidos, su ausencia de actividad interior permanece invariable.
En su deseo de abrazar los objetos, la visión extiende al máximo sus brazos, pero en realidad no sucede nada.
Es como si el sol, en una ferviente persecución de la oscuridad, lanzara sus mil brazos de rayos para hacerse con ella: jamás dejaría de ser luz, como al principio.
Si alguien se levanta con la esperanza de experimentar despierto los placeres de un sueño, se encontrará con que está solo.
Incluso cuando un individuo alcanza el estado de desapego puede parecer que disfruta de los objetos de los sentidos pero, en su caso, ambas situaciones (desapego y adicción a los objetos) no pueden coexistir. ¡Es imposible saber lo que en realidad sucede!
Si la luna intentase hacer acopio de su propia luz, ¿cuál sería el fruto de su esfuerzo? Idéntico es el caso del gñani que intentara recordar los objetos de los deseos: sería un sueño infructífero y sin sentido....
Aquí en verdad no existe la acción ni la inacción. La ausencia de participación es lo que prevalece. Todo lo que sucede, todas las experiencias, son un juego del Absoluto....
Dios es el devoto. La meta es el sendero. La totalidad del universo es un único ente solitario.
Aquí, Él es el Dios y Él es el devoto. Libre de toda actividad, se deleita en el reino de la quietud....
Si en dicho estado, surge el deseo de mantener una relación entre Dios y devoto, entre Maestro y discípulo, Dios es el único que puede desempeñar ambos papeles.
Las distintas prácticas devocionales, los artículos para el culto, los mantras, la meditación y la fe no son más que Dios.
Por lo tanto, sólo es Dios el que venera a Dios mediante Dios, sea cual sea la forma.
El árbol crece y se desarrolla, formando tronco, ramas, flores y frutos. Todo ello es árbol.
Los templos, sus ídolos y sacerdotes están constituidos por el mismo material. ¿No es lo natural, entonces, que se produzca la adoración devocional?
Que un mudo observe o no un voto de silencio no alterará su mutismo. De la misma forma, el gñani permanece inamovible en su propia divinidad, tanto si se produce o no la doración.
¿Tiene algún sentido hacer una ofrenda de granos de arroz a una imágen de Dios hecha de arroz?....
Al haber apagado de un soplido las luces de la acción y la inacción, la adoración y la no adoración ocupan el mismo asiento y se alimentan del mismo plato.
En este estado, las sagradas escrituras (Upanishad) son tanto calumnias como dulces cantos de alabanza.
De hecho, tanto las calumnias como las alabanzas se funden en el silencio. Aunque se trate de palabras, son Silencio.
Para el gñani, cualquier camino que emprenda es un peregrinaje a Shiva. Pero realizarlo expresamente (el peregrinaje), sería como no llegar a ningún lugar.
¡Qué extraordinario! En su estado, el caminar y el permanecer sentado comparten el mismo significado.
Cualquier objeto en el que posa su mirada constituye una maravillosa visión de Shiva.
Si el Dios Shiva se le aparece, es como si no viera nada. Dios y el devoto participan del mismo nivel.
Una pelota comienza a rodar por su propia naturaleza esférica, cae al suelo y, al rebotar, se vuelve a elevar alegremente en el aire.
El que haya contemplado el alegre juego de la pelota puede describir la sencilla vida de un ser iluminado....
¡Excelso Señor! ¡Has despertado al ya despierto, arrullado al que yacía dormido y nos has revelado a nosotros mismos!
Somos completamente Tuyos pero, aún así, por puro amor, nos demuestras que Te pertenecemos. ¡Tal reiteración sólo es digna de Tu grandeza!
No le arrebatas nada a nadie, ni tampoco le entregas a nadie algo de Tí....
Te sientes inmensamente complacido al destruir el concepto de diferencia entre Tú y yo y convertirte en lo más íntimo y querido de nosotros mismos.

Gñanéshvar.

miércoles, 27 de enero de 2010

¿Quién soy yo?


Mr. Subba Rao: Cuando preguntamos "¿quién soy yo?" ¿qué es ese "yo"?

Maharshi: Es el ego, pero también es el que hace esa esa pregunta, porque el Ser (Atman) no hace preguntas ni practica vichara. El que hace preguntas es el ego. Como resultado de esa pregunta el ego comprende su inexistencia y descubre que lo único que existe es el Ser (Atman).

Sri Ramana Maharshi.

sábado, 16 de enero de 2010

Yo soy eso pero...


Yo soy eso pero... tengo que asumir la responsabilidad, sanar mi vida, ir más profundo, ser más consciente, estar aquí y ahora, entrar en la quietud, salvar el planeta, expresar mis emociones, pensar positivamente, convertirme en el testigo, ser feliz, encontrar un gurú, ser útil, encontrar el significado de la vida, calmar mis pensamientos, hacer el bien, deshacerme del ego, desarrollar mi lado masculino o femenino, ser más práctico, iluminarme, encontrar mi alma gemela, realizar una ceremonia, llegar a iniciarme, ponerme en contacto con mis sentimientos...

Quizá lo hagas. ¿Cómo podría discrepar? Mientras tu estás ocupado con todo eso, me voy a tomar una taza de té y a leer el periódico.

Nathan Gill.