viernes, 12 de marzo de 2010

Miedo.

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Hasta que reconozco quién soy realmente, mi vida puede ser gobernada por las cosas que temo. Puede ser mi miedo el que engendra mi miedo en un comienzo y un final.
Es el miedo a perderme a mí mismo el que puede perpetuar y alimentar mi impulso a sobrevivir y a continuar, y lo que más anhelo y temo es la ausencia de mí mismo.
Al temer la debilidad me esfuerzo por controlar, al temer la intimidad me esfuerzo por estar apartado, al temer la servidumbre me esfuerzo por ser dominante, y si temo ser ordinario intento ser especial.
Las cosas de las que puedo tener miedo son inacabables, porque si un miedo es vencido puedo tener otro en su lugar.
Si hay conciencia presente, el miedo se ve claramente como un obstrucción, una ansiedad futura nacida de un cliché de la memoria. Si la historia que engendra el miedo es desechada, descubro que todo lo que queda es una sensación física que es cruda y viva. Entonces deja de invadirme y ocupa tranquilamente su sitio en la existencia. Ocurre lo mismo con el dolor físico o emocional. Cuando ceso de poseerlo, me libero de su dominio y lo veo simplemente como es.
Si ceso de etiquetar el sufrimiento como "malo" y "mío", y simplemente lo admito como energía en una cierta forma, entonces puede comenzar a tener su sabor propio, el cual puede llevarme profundamente a la presencia.
La naturaleza del sufrimiento es que me habla profundamente de otra posibilidad. Al desear el placer y evitar el dolor, corto en dos la raíz misma de esa posibilidad.

Tony Parsons.

7 comentarios:

Teresa dijo...

Gracias por compartir esta entrada!

Aceptar el dolor sin juzgarlo y permitirlo plenamente... El miedo deja de obstruir la expresión del Ser.

Un abrazo.

LuLLy, reflexiones al desnudo dijo...

El temor tiene sus raices en lo desconocido pero con convicción nos renovamos para ser valientes en el día a día y para estar armonizados en nuestra propia existencia.

Besitos para tu alma!
Desde mi blog: Reflexiones al desnudo

Luis Granados González dijo...

La gente no comprende que el miedo es una cosa. Es simplemente otro objeto del universo del que eres capaz de experimentar. Con el miedo puedes hacer una de estas dos cosas: puedes reconocer que lo tienes y trabajar para liberarte, o puedes conservarlo y tratar de esconderte de él. Como la gente no lidia con el miedo objetivamente, no lo entiende. Acaban conservando sus miedos tratando de impedir que ocurran cosas que los estimulen. Pasan por la vida definiendo cómo necesitan que sea la vida para estar bien en un intento de crear seguridad y control. Así es como el mundo se vuelve atemorizante.

Michael A. Singer

Peregrina dijo...

Leo el post y me invade una gran paz.

"Si ceso de etiquetar el sufrimiento como "malo" y "mío", y simplemente lo admito como energía en una cierta forma, entonces puede comenzar a tener su sabor propio, el cual puede llevarme profundamente a la presencia"

El camino para enfrentarnos con la verdad es como un laberinto de historias personales...

¿Aceptar estas historias ...el miedo...lo contrario ...lo que soy aqui y ahora...

Un abrazo y me encantó encontrar tu blog.

sankaradas dijo...

Hola Francisco.
Me gusta este tema, es muy importante.
Si hay dos hay miedo, si solo somos Uno de que tendremos miedo?

Un abrazo.

Joy dijo...

Genial!

El dolor, el sufrimiento como una oportunidad para la presencia...

Gracias por ponérnoslo tan claro, y un abrazo!

Volveré por aquí, se está en casa.

Z. dijo...

"Las cosas de las que puedo tener miedo son inacabables, porque si un miedo es vencido puedo tener otro en su lugar." Y es que la mente es como un árbol, si lo podas crece todavía más.
Un abrazo Francisco!