viernes, 25 de diciembre de 2009

Pobreza de espíritu.


Hemos dicho a menudo, y también grandes maestros lo han dicho, que el hombre debe estar libre de toda cosa y de toda obra, tanto interiores como exteriores, de forma que pueda ser lugar propio de Dios donde Él pueda actuar. Ahora decimos otra cosa. Si el hombre se ha liberado de las criaturas, de Dios y de sí mismo, pero si todavía es algo donde Dios encuentra un lugar donde actuar, decimos: mientras esto sea así en este hombre, este hombre no vive la extrema pobreza. Pues en sus actuaciones, Dios no busca un lugar en el hombre donde pueda actuar; la pobreza de espíritu es que el hombre está de tal manera libre de Dios y de todas sus obras que Dios, si quiere actuar en el alma, sea Él mismo el lugar donde quiere actuar, y esto lo hará con mucho gusto. Pues cuando Dios encuentre al hombre en tal pobreza, podrá realizar su propia obra y el hombre existir para experimentar a Dios en él. Siendo Dios el hacedor en sí mismo, el hombre, en esta pobreza, reencuentra el Ser eterno que ha sido, que es ahora y que ha de ser eternamente...

Decimos, pues, que el hombre debe ser tan pobre que no tenga ni posea en él ningún lugar donde Dios pueda actuar. Mientras reserve una localización, cualquiera que sea, mantiene una diferencia. Por esto, ruego a Dios que me libere de Dios, pues mi ser esencial está por encima de Dios, en cuanto consideramos a Dios como principio de las criaturas. En esta divinidad, tal como yo la he descrito, donde Dios está por encima de todo ser y de toda distinción, ahí yo era mí mismo, me quise a mí mismo y me conocí a mí mismo, para hacer este hombre que soy y por ello soy la causa de mí mismo y me conocí a mí mismo, para hacer este hombre que soy y por ello soy la causa de mí mismo según mi esencia que es eterna, y no en cuanto a mi devenir que es temporal. Y por ello, soy un no-nacido y según mi virtud de no-nacido no puedo morir jamás. En virtud de mi nacimiento eterno, eternamente he sido, ahora soy y permaneceré eternamente. Lo que soy a causa de mi nacimiento, habrá de morir y de aniquilarse, pues está destinado a desaparecer y a corromperse con el tiempo. Pero en mi nacimiento eterno, todas las cosas nacieron y soy la causa de mí mismo y de todas las cosas; y si yo no fuera, Dios tampoco sería. Yo soy la causa de que Dios sea Dios; si yo no fuera, Dios no sería Dios. Pero no es de primera necesidad saber esto...

Cuando yo fluía de Dios, todas las cosas dijeron: Dios es. Sin embargo, esto no puede hacerme feliz pues así solo me conozco en tanto que criatura. Pero en la apertura, donde estoy libre de mi propia voluntad y de la de Dios y de todas sus obras y de Dios mismo, estoy más allá de todas las criaturas y no soy ni Dios ni criatura. Sino que soy mucho más, soy lo que yo era, lo que permanecerá ahora y siempre. Ahí, recibo un impulso que me eleva por encima de todos los ángeles. En éste impulso, recibo una riqueza tal que Dios no puede serme suficiente con todo lo que es como Dios y con todas sus obras divinas. En efecto, en esta apertura recibo el don de que Dios y yo somos Uno. Allí soy lo que era, no crezco ni sufro mengua, ya que soy una causa inmóvil que mueve todas las cosas. Entonces Dios no encuentra ya lugar en el hombre, pues a causa de esta pobreza el hombre redescubre lo que ha sido eternamente y lo que ha de seguir siendo por siempre jamás.

Meister Eckhart.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Canto de mi mismo (extractos).


Yo me celebro y me canto,
Y todo cuanto es mío también es tuyo,
Porque no hay un átomo de mi cuerpo que no te pertenezca.

Me aparto de las escuelas y de las sectas, las dejo atrás; me sirvieron, no las olvido;
Soy puerto para el bien y para el mal, hablo sin cuidarme de riesgos,
Naturaleza sin freno con elemental energía.

Quédate conmigo este día y esta noche y serás dueño del origen de todos los poemas,
Serás dueño de los bienes de la tierra y del sol (aún quedan millones de soles),
Ya no recibirás de segunda o de tercera mano las cosas, ni mirarás por los ojos de los muertos, ni te alimentarás de los espectros de los libros,
Tampoco mirarás por mis ojos, ni aceptarás lo que te digo,
Oirás lo que te llega de todos lados y lo tamizarás.

He oído lo que hablaban los habladores, la fábula del principio y del fin,
Pero yo no hablo ni del principio ni del fin.

Nunca hubo más principio que ahora,
Ni más juventud ni vejez que ahora,
Ni habrá más perfección que ahora,
Ni más infierno ni cielo que ahora.

Impulso, impulso, impulso,
Siempre el impulso generador del mundo.

De la penumbra surgen iguales elementos contrarios, siempre la sustancia y el crecimiento, siempre el sexo,
Siempre un tejido de identidades, siempre lo diferente, siempre la vida que se engendra.

De nada sirve elaborar; los doctos y los ignorantes lo saben.

Conociendo la perfecta justeza y ecuanimidad de las cosas, guardo silencio cuando los otros discuten, y después me baño y me admiro.

¿Habré de diferir mi aceptación y realización y pediré a mis ojos que dejen de mirar por el camino,
Y que me muestren de un modo riguroso,
El valor exacto de uno y el valor exacto de otro, y cuál de los dos vale más?

Lejos de la contienda y de sus clamores, perdura lo que soy,
Interesado, complaciente, piadoso, ocioso, unitario,
Me inclino, me yergo o apoyo los brazos sobre una base impalpable y segura,
O miro con la cabeza inclinada de un lado, curioso de lo que va a ocurrir,
Espectador y jugador a la vez, mirándome y asombrándome.

Lo más común, lo más barato, lo más cercano, lo más fácil, ese soy Yo.
Confío en el azar, lo derrocho a la espera de infinitas ganancias,
Adornándome para entregarme al primero que pase,
No exigiendo del cielo que descienda a mí cuando quiero,
Desparramando todo porque sí para siempre.

Todo lo resisto mejor que mi propia diversidad,
Respiro el aire pero siempre queda muchísimo,
Y no soy presumido y me doy mi lugar.

Esta es la mesa puesta para todos, ésta es la carne para el hombre natural;
Es para el malvado no menos que para el justo, a todos he invitado,
No permitiré que una sola persona sea desairada o excluida,
La mantenida, el parásito, el ladrón, están aquí invitados,
El esclavo de labios gruesos, el enfermo venéreo está invitado,
No se hará la menor diferencia entre ellos y los otros.

Siéntate un momento, hijo mío,
Aquí tienes pan para comer y leche para que bebas,
Pero después de haber dormido y haber cambiado de ropa te beso con el beso del adios y te abro la puerta para que salgas.

Demasiado tiempo has perdido en sueños deleznables,
Ahora te quito la venda de los ojos,
Debes acostumbrarte al brillo de la luz y de cada momento de tu vida.

Enseño a que se alejen de mí, ¿pero, quién puede alejarse de mí?
Quienquiera que tú seas, empiezo desde ahora a seguirte,
Mis palabras golpearán tus oídos hasta que las entiendas.

Si quieres entenderme llega a las cumbres o a la orilla del mar.
Cualquier insecto es una explicación, y una gota de agua o la agitación del mar, una clave...
Ningún cuarto cerrado, ninguna escuela pueden hablar conmigo,
Pero sí la gente ignorante y los niños.

Dije que el alma no es más que el cuerpo,
Y dije que el cuerpo no es más que el alma,
Y que nada, ni Dios es más que uno mismo,
Quien camina una milla sin amor, se dirige a su propio funeral envuelto en su propia mortaja.

No hay cosa tan frágil que no sea el eje de las ruedas del universo.

Escucho y veo a Dios en cada cosa, pero no lo comprendo en lo más mínimo,
Ni comprendo como pueda existir algo más prodigioso que yo mismo.

¿Por qué desearía yo ver a Dios mejor que en este día?
Algo veo de Dios en cada hora de las veinticuatro y en cada uno de sus minutos,
En el rostro de los hombres y de las mujeres veo a Dios, y en mi propio rostro en el espejo;
Encuentro cartas de Dios tiradas por la calle y su firma en cada una,
Y las dejo donde están porque sé que dondequiera que vaya,
Otras llegarán puntualmente.

¿Me contradigo?
Muy bien, me contradigo.
(Soy amplio, contengo multitudes.)

Me dirijo a los que están cerca y espero en el umbral.

¿Quién ha concluido su tarea? ¿Quién concluirá más pronto la cena?
¿Quién quiere salir a pasear conmigo?

El manchado halcón pasa al vuelo, me reprocha mi charla y mi demora.

A mí tampoco me han domado, yo también soy intraducible,
Lanzo mi graznido salvaje sobre los tejados del mundo.

El último fulgor del día se detiene a esperarme,
Arroja mi sombra como las otras y no menos fiel que las otras sobre la opaca llanura,
Me atrae hacia la niebla y la penumbra.

Si no me encuentras al principio, no te desanimes,
Si no estoy en un lugar me hallarás en otro,
En alguna parte te espero.

Walt Whitman.

jueves, 5 de noviembre de 2009

Para.


Para. Por favor, para.
Para de hablar, para de objetar. Deja que haya silencio, aunque solo sea por un momento.
Date cuenta de que tú no puedes hacerlo, de que no puedes lograr que eso ocurra. Date cuenta de que las objeciones y los juicios y las resistencias seguirán brotando en tanto que sigan brotando.
Déjalo estar. Deja ser al silencio, a la quietud.
Date cuenta de que casi cada pensamiento que tienes es un pensamiento "yo" o un pensamiento "mí". Casi todos tus pensamientos tienen que ver con "yo" o se refieren a "mí" o a lo "mío". "Lo que yo siento..., lo que me parece... lo que es para mí..., según mi experiencia..., de donde yo vengo...", y así sucesivamente. Y aun en las ocasiones en que no empleas tales palabras, pensar sigue siendo importante para "ti", porque "tú" piensas que es "tu" pensamiento. "Tu" opinión. Lo que "tú" sientes sobre "ti" mismo o sobre "tu" realidad. Abandónalo ya...
Cuando se te da la inefable gracia, el increíble e inmerecido don de ver, de percibir que lo que piensas es solo una opinión, o que pensar es algo mediante lo cual te identificas a ti mismo; cuando tienes ese don de ser capaz de escucharte, entonces para. Honra ese don parándote. Y suéltala. La opinión. Suéltala. El pedacito de identidad contenido en cada afirmación acerca de ti mismo, cada pregunta que proviene de ti, cada comentario que te concierne, suéltalos. Deja que te detenga la gracia que en un momento dado te permite pillarte teniendo una opinión y hablando como un "yo"; deja que esa gracia te pare...
"Aquietarse" no significa dejar de mover el cuerpo. "Aquietarse" no significa tratar de impedir que aparezcan pensamientos o sentimientos. "Aquietarse" significa soltar el nivel secundario del pensamiento: las opiniones, los juicios, los comentarios. Eso es lo que significa pararse.
Ningún pensamiento que hayas tenido jamás es verdad. Ninguna opinión que hayas mantenido nunca es correcta. Suéltalos. Ninguna idea que tengas o hayas tenido acerca de ti, o acerca de quién o qué eres, se ha correspondido jamás con la realidad. Y jamás lo hará. Suéltalas todas.
Comparar, tamizar, aprender, batallar, imaginar, sentir, pensar..., todo eso es como tratar de asir una sombra o perseguir el viento. En cambio, está el impresionante y desbordante don de parar, de permitir el desprendimiento...
Deja que todo eso pare. Permite que se desprenda. Deja de tomártelo en serio. Deja por completo de sostenerlo. Déjalo estar. Aquiétate. Simplemente, para. Deja que la gracia te pare.

David Carse. (Fotografía: Laguna Roja. Norte de Chile)

sábado, 31 de octubre de 2009

Espíritu y materia son una sola Unidad.


La Verdad está en todas partes, y ella es mi Ser Amado. La Vida anima a todos los seres y cosas, y ella es mi Ser Amado. La Dicha eterna palpita en el corazón de todos los objetos, y ella es mi Ser Amado. La Luz ilumina el universo entero, y ella es mi Ser Amado. La Fuerza activa toda la naturaleza, y ella es mi Ser Amado. La Paz perenne conforma y anima cuanto es visible y percibido, y ella es mi Ser Amado. ¡Oh verdad siempre existente! ¿Como puedo concebirte y describirte?
Soy testigo del silencio que guardo y de las palabras que pronuncio. Soy silencio y palabra. ¡Qué maravilla! ¿Puedo decir que esta es una experiencia mística? Es más profunda y vasta que la mística. Entonces, ¿qué es? Es un secreto inexpresable.
Dios y el Alma: Dios es el Alma. El Alma es Dios. Las vestimentas del Alma -todos los cuerpos y formas- son también Dios. Espíritu y materia son esencialmente lo mismo. El Espíritu en movimiento es energía. La energía condensada es materia.
No hay existencia interna y externa. La Existencia Divina es todo en todos. Solamente existe Eso en todos los aspectos. Eso, Ella o El (todo es mi Amado): la Verdad, Dios. Dios es forma y también sin forma. Me empeñé en conocerle, y me convertí en El. Cada pensamiento y cada sentimiento mío son inspirados por esta experiencia: Yo Soy El.
La Vida es espacio. La Vida es tiempo. La Vida es causa sin causa. El espacio es infinito. El tiempo es eterno. Dios es vida infinita y eterna. El espacio abarca todas las cosas. El tiempo engloba todas las cosas. Yo soy ese Dios, esa vida inespacial, intemporal e incausal. Esto es dar rienda suelta a la imaginación, en un loco intento por descubrir qué soy y qué es Dios.
Soy mudo cuando hablo. Estoy quieto cuando camino. Estoy en reposo cuando trabajo. No hago nada cuando muevo los mundos. Toda dinámica es mía, si bien soy la Verdad estática. Ciertamente soy y no soy. ¿Puedo aplicar esto a mi Dios? No soy otro que no sea El.
Dios es presencia. Dios es ausencia. Es recuerdo. Es olvido. Es yo mismo. Es tú mismo. Cuando Lo miro, me veo. Tengo Su visión cuando aparezco ante mí mismo. Le comprendo cuando me conozco. ¡Cuán amalgamados estamos El y yo! ¿Por qué no concluir diciendo que El y yo somos Uno?

Swami Ramdas.

lunes, 26 de octubre de 2009

Cuando el Conocimiento fué al norte.


El Conocimiento vagó hacia el norte buscando el Tao, sobre el Mar Oscuro, y en lo alto de la Montaña Invisible. Allí en la montaña se encontró con el No-Hacer, el Sin-Palabras.

Preguntó:

"Por favor, señor, ¿me podría informar bajo qué sistema de pensamiento y que técnica de meditación podría aprehender el Tao? ¿Por medio de qué renuncia o que solitario retiro podría reposar en el Tao? ¿Dónde he de comenzar, que camino he de seguir para alcanzar el Tao?"

Tales fueron sus tres preguntas.
No-Hacer, el Sin-Palabras, no respondió. No sólo eso, ¡ni siquiera sabía como responder!

El Conocimiento giró hacia el sur, hacia el Mar Brillante y ascendió la Montaña Luminosa llamada "Fin de la Duda".
Allí se encontró con "Actúa-según-tus-Impulsos", el Inspirado Profeta, y le hizo las mismas preguntas.
"Ah", exclamó el Inspirado, "¡Tengo las respuestas, y te las revelaré!" Pero justo cuando estaba a punto de decirle todo, se le fué de la cabeza.
El Conocimiento no obtuvo respuesta alguna.

De modo que el Conocimiento fué por fin al palacio del emperador Ti, y le hizo sus preguntas a Ti.
Ti replicó:
"Ejercitar el no pensamiento y seguir el no camino de la meditación es el primer paso para empezar a comprender el Tao. No vivir en ninguna parte y no apoyarse en nada es el primer paso para descanzar en el Tao. Empezar desde ninguna parte y no seguir camino alguno es el primer paso para alcanzar el Tao."

El Conocimiento respondió: "Tú sabes esto y ahora yo también lo sé. Pero los otros dos no lo sabían. ¿Qué te parece eso? ¿Quién está en lo cierto?"
Ti replicó:
"Sólo No-Hacer, el Sin-Palabras, estaba absolutamente en lo cierto. Él no sabía. Actúa-según-tus-Impulsos, el Profeta Inspirado, sólo parecía estar en lo cierto porque se le había olvidado. En cuanto a nosotros, no estamos ni siquiera cerca de la verdad dado que tenemos las respuestas".

Porque aquel que sabe no habla,
aquel que habla no sabe.
Y el hombre sabio instruye
sin utilizar las palabras.

Esta historia llegó a los oídos de Actúa-según-tus-Impulsos, que estuvo de acuerdo con la forma de plantearla de Ti.

Que se sepa, No-Hacer jamás oyó hablar sobre el asunto ni hizo comentario alguno.

Chuang Tzu.

viernes, 9 de octubre de 2009

La Fuente.



Cuando uno se refiere a la Fuente, con el nombre que sea, es probable que uno no entienda el significado de lo que se dice: hay un "yo" (que no es) buscando su "verdadera naturaleza", que es la Fuente o el Ser. De lo que hay que darse cuenta verdaderamente es de que uno tiene que librarse de la idea de ambos, el yo y el Ser.
La cuestión es que , la Fuente, el Vacío, que es completa Plenitud, no es Ser, sino No-ser. En otras palabras, lo que tiene que ser intensamente apercibido es la existencia omnipresente de Nada -la Energía que sólo es potencial- y de la que algo puede aparecer: a partir del potencial, la actualización; de la No-manifestación, la manifestación.

El puro Sujeto, la Fuente sin el menor toque de objetividad, nunca puede morir porque no contiene nada que pueda venir a la existencia o extinguirse. Sólo los objetos creados pueden nacer y morir. El puro Sujeto, la Fuente, sólo puede ser Eternidad más allá del concepto de tiempo.

Por la gracia de la Fuente viene, a su debido tiempo, la asombrosa Comprensión de que la vida no es otra cosa que un sueño viviente. Y entonces uno se sume en en abrazo desvanecedor de la Unicidad, en el que se acepta incondicionalmente lo-que-es-en-el-momento.

Por tanto, sólo nuestra desidentificación con una supuesta entidad suspenderá el ejercicio de la volición conceptual y de la conceptualización, que es la causa del aprisionamiento conceptual. Entonces lo que quedaría solo sería una identificación sin volición, por la que el organismo cuerpo-mente funciona según la voluntad de la Fuente (o de acuerdo con la Ley Cósmica), como el actor sobre el escenario. Tal identificación sería, como decía Ramana Maharshi: "Como los remanentes de una cuerda quemada".

Tú no puedes cortar la implicación. Es la Comprensión -la Fuente- la que corta la implicación.

La Fuente se manifiesta a Sí misma como conciencia extendiéndose en el "espacio y en el tiempo" conceptual. En este universo conceptual espacio-tiempo, la Fuente parece dividirse en un sujeto experimentando un objeto. En la manifestación conceptual, la Fuente como conciencia aporta discriminación a través de las relaciones sujeto-objeto entre opuestos interdependientes, como "aceptable e inaceptable", "hermoso y feo", "bueno y malo", "feliz y apenado". Sólo mediante la no-discriminación, la aceptación de la dualidad como base de este universo conceptual fenoménico, la Fuente se sana a sí misma volviendo a su plenitud noumenal.

Ramesh Balsekar.

viernes, 2 de octubre de 2009

Por cierto...


Por cierto que es extraño no habitar más la tierra,
no seguir practicando las costumbres apenas aprendidas,
no dar el significado de un porvenir humano a las rosas
y a tantas otras cosas llenas de promesas;
no seguir siendo lo que uno era
en unas manos infinitamente angustiadas
o incluso dejar de lado el propio nombre
como un juguete destrozado.
Es extraño el no seguir deseando los deseos. Es extraño
ver ondear libre en el espacio todo lo que antes se amarró.
Y el estar muerto es laborioso y tan lleno de recuperaciones
que solo lentamente percibe uno algo de eternidad. Pero los vivos
cometen todos el error de distinguir con demasiada vehemencia.
Los ángeles (se dice) no sabrían a menudo
si andan entre los vivos o los muertos.
A través de ambas regiones el eterno fluir
siempre arrastra consigo a todas las edades, acallándolas.

Rainer Maria Rilke.

sábado, 12 de septiembre de 2009

Cuentos I


Mirar sin interpretar.

El Maestro explicaba a sus discípulos que alcanzarían la iluminación el día en que consiguieran mirar sin interpretar. Ellos quisieron saber en que consistía mirar interpretando. Y el Maestro lo explicó así:

- Dos peones camineros católicos se hallaban trabajando justamente delante de un burdel cuando, de pronto, vieron como un rabino se deslizaba furtivamente en la casa.

- "¿Que vas a esperar de un rabino?" se dijeron el uno al otro.

Al cabo de un rato, el que entró fué un pastor protestante.

- Ellos no se sorprendieron: "¿Qué vas a esperar...

Entonces apareció el párroco católico, que, cubriéndose el rostro con una capa, se deslizó tambien en el edificio. "Es terrible, ¿no crees? Una de las chicas debe estar muy enferma."

El amor desinteresado.

"¿Existe eso del amor desinteresado?" le preguntaron al Maestro. Y este, en respuesta, narró la siguiente historia:

Cuando murió el señor Buenazo tuvo que aguardar a las puertas del cielo mientras los ángeles examinaban los archivos referidos a él. Finalmente el ángel encargado del registro le miró y exclamó: "¡Esto es fabuloso! ¡Es realmente inaudito! ¡En toda tu vida no has cometido ni un solo pecado, ni el más pequeño...! ¡No has hecho más que actos de caridad! ¿En que categoría vamos a incluirte en el cielo? Por supuesto que no en la categoría de ángel, porque no lo eres... Tampoco podemos considerarte un ser humano, porque no has tenido ni una sola debilidad... No hay más remedio que enviarte de nuevo a la Tierra durante un día, para que al menos puedas cometer un pecado... y regresar aquí como un ser humano."

Así fué como el señor Buenazo, disgustado y totalmente perplejo, se encontró de nuevo en una esquina de su ciudad, decidido a alejarse al menos un paso del sendero recto y estrecho. Pasó una hora... dos... tres... y allí seguía el señor Buenazo, preguntándose que demonios tendría que hacer. Por eso, cuando una mujer pasó por allí y le hizo un guiño, el reaccionó con inusitada rapidez. La mujer no era precisamente un dechado de juventud ni de belleza, pero significaba para él su pasaporte al cielo. De modo que se fué a pasar la noche con ella. Cuando amaneció, el señor Buenazo miró su reloj: debía darse prisa, pues no le quedaba más que media hora.

Estaba vistiéndose a todo correr cuando, de pronto, se le heló la sangre al escuchar cómo la buena señora le gritaba desde la cama: "Oh, mi querido señor Buenazo, que inmensa obra de caridad ha hecho usted conmigo esta noche."

La prisa.

Los visitantes quedaban siempre impresionados por la calma con que el Maestro se comportaba.

"Sencillamente", decía él, "no tengo tiempo para tener prisa".

Anthony de Mello.

martes, 8 de septiembre de 2009

Adicción espiritual.


Una persona espiritual se puede volver adicta a subidones espirituales, y de esa forma se pierde la experiencia de la Verdad. La adicción espiritual aparece cuando sucede algo estupendo y lo sientes igual que si estuvieses bajo el efecto de una fuerte droga. En cuanto lo obtienes deseas más. No hay droga más potente que la experiencia espiritual. El componente intelectual de esta adicción te hace creer que si tuvieses suficientes experiencias de este tipo, te sentirías bien todo el tiempo.

...Una persona espiritual está convencida de que no tiene ningún problema, cree que su ebriedad es distinta de las demás y opina que la solución reside en seguir espiritualmente ebrio permanentemente... Este problema perdurará mientras una parte de tí siga esperando el subidón de la experiencia... Te sientes genial durante un breve período de tiempo y después experimentas la reacción contraria... Cuando estas experiencias de subidones y bajones se suceden durante un tiempo suficientemente largo, empiezas a entender que la experiencia del subidón no es más que un péndulo al que le sigue un bajón... Éste es el movimiento del buscador, pero también es el movimiento del yo, pues siempre está interesado en las reacciones opuestas y en las iguales, y siempre está intentando mantener una experiencia y evitando otras... Mientras la identidad siga ligada a este movimiento, aunque estés en un subidón espiritual que te parezca muy noble, nunca llegarás a ser libre. Así no podrás ser libre, pues no podrás mantener la experiencia. Por su propia naturaleza, la libertad no tiene nada que ver con el mantenimiento de una experiencia concreta, pues la naturaleza de la experiencia reside en el movimiento... El yo personal cree que cuando se siente mejor está más cerca de su verdadera naturaleza y que cuando se siente mal está más lejos.

...La naturaleza de la experiencia consiste en cambiar o agitarse como las olas del mar. Se supone que eso es lo que debe hacer. La identidad empieza a salir del "yo", del buscador, para perseguir alguna experiencia en particular, hasta que llega, precisamente, a esto. Precisamente a esto. El centro está siempre aquí mismo. El centro ha estado aquí desde siempre. El buscador era el único que insistía en intentar llegar al centro de la experiencia espiritual del subidón... Aunque tu experiencia emocional o psicológica sea muy ordinaria, infeliz o extraordinaria, el centro seguirá estando aquí mismo. Y sólo desde aquí podrás empezar a asimilar que todo es una expresión del centro. Todo. Ninguna expresión es más auténtica que otra, pues en su centro no existe buscador alguno. Aquí mismo no hay nada. Todo es Uno.

Descubrirás que en ese centro no hay ningun yo. Sin ese yo en el centro, nadie puede juzgar si una experiencia determinada es la adecuada o si es espiritual... Todo es una expresión de ese centro y no hay nada separado de él.

...Cuando veas que el centro está vacío y que no contiene a nadie intentando ser otra cosa, te darás cuenta de que es mucho mejor que el mayor subidón espiritual. La verdad es igual de agradable, pero infinitamente más libre.

Adyashanti.

martes, 25 de agosto de 2009

Y si todavía encuentras algo...


- Las alturas guían, pero en las alturas.

- Quería estar en algo para no estar en todo.

- Te ayudaré a venir si vienes y a no venir si no vienes.

- No, no entro. Porque si entro no hay nadie.

- El hombre, cuando no se lamenta, casi no existe.

- El árbol está solo, la nube está sola. Todo está solo cuando yo estoy solo.

- A veces, de noche, enciendo una luz para no ver.

- Como me hice, no volvería a hacerme. Tal vez volvería a hacerme como me deshago.

- Se pueden tender puentes para salvar vacíos, pero no en un total vacío como tu total vacío.

- En mi silencio sólo falta mi voz.

- En la fuente de mi sed, bebí hasta agotar mi sed.

- Cuando yo muera, no me veré morir, por primera vez.

- Cuanto sé no me sirve ni para saberlo.

- Algunas cosas, para mostrarme su inexistencia, se hicieron mías.

- En mi viaje por esta selva de números que llaman mundo, llevo un cero a modo de linterna.

- Desde que yo solo sé qué me sucede, no me sucede nada.

- Mi última creencia es sufrir, y comienzo a creer que no sufro.

- Y si todavía encuentras algo, no has perdido todo. Te falta perder algo, todavía.

- ¿Qué cuentas a tus ideas contándoles tus ideas?

- Mi yo ha ido alejándose de mí. Hoy es mi más lejano tú.

- Si yo te diera la vida, ¿qué podría darte?

- Mi sed agradece un vaso de agua, no un mar de agua.

- No me hables. Quiero estar contigo.

- Quien hace un paraíso de su pan, de su hambre hace un infierno.

- Yo le pediría algo más a este mundo, si tuviese algo más este mundo.

- Lo profundo de mí es todo. Pero es todo sin yo. Es que todo lo que es profundo solamente es todo.

- Quisieras ir donde no estás. ¿Y dónde no estás?

- Me ha sucedido una pequeña tontería. Y el mundo se ha hecho otro y el mismo universo se ha hecho otro. ¡Qué gran tontería, el mundo y el mismo universo!

- Sí, estoy en una sola parte, pero desde todas las partes, no desde una sola parte. Desde una sola parte no estoy en ninguna parte.

- Solamente donde puedo estar todo siento que está todo. Y a veces hasta en nada puedo estar todo. Y a veces ni en todo puedo estar todo.

- Ahora puedes amar siempre y amar todo. Porque ahora puedes amar sin lo amable.

- El viaje: un partir de mí, un infinito de distancias infinitas y un arribar a mí.

- Me iré de tí, pero tú no te vayas de mí. Porque me iré de tí como me voy de todo, sin que nada se vaya de mí.

Antonio Porchia.

sábado, 1 de agosto de 2009

¿Hay algo que hacer?


Si hay un sentido de separación, un sentido de "Yo" estoy situado aquí dentro y/o soy el cuerpo, entonces esa creencia/sensación vela (parece velar, aunque realmente nunca lo haga) la realidad de nuestra experiencia. La realidad de nuestra experiencia es que somos la Consciencia ilimitada, a la vez testigo y sustancia de toda experiencia. Con este velar aparente de nuestra verdadera naturaleza, viene el velar aparente de la paz y felicidad que es inherente a ella. Y el velo de la felicidad es lo que se conoce como sufriemiento, y el sufrimiento es, por definición, la búsqueda de la felicidad. Si no hubiera búsqueda de la felicidad, en otras palabras, si estubiéramos completamente satisfechos con la situación actual, no habría sufrimiento. Por lo tanto, el velo de la felicidad, sufrimiento y la búsqueda de la felicidad son todos sinónimos. Otro nombre para esta búsqueda es "la persona", "la entidad". Habiendo entendido esto podemos decir, más simplemente, que la aparente entidad separada es la búsqueda de la felicidad. La aparente entidad separada es la creencia de que hay algo que podemos y debemos hacer para encontrar la felicidad. Es completamente falso decir, como esta aparente persona, "No hay nada que hacer". La entidad separada es ya el hacer, un rechazo de la situación actual, una búsqueda de la felicidad. Si como una persona nosotros sentimos que no hay nada que hacer, solo estamos engañándonos a nosotros mismos, cubriendo con un barniz de advaita sensaciones incómodas a las que no tenemos ni la inteligencia ni el corage de afrontar. Tarde o temprano, en la privacidad de nuestros corazones, nuestro sufrimiento resurgirá y nos obligará a buscar la felicidad. Si como una persona sentimos que no hay nada que hacer, estamos en una posición peor que uno que no ha oído nunca de la enseñanza, porque no sólo somos el sufrimiento, si no que además por enrollarnos en el razonamiento, nos negamos a nostros mismos de manera significativa el medio por el cual podemos ver el origen (y por lo tanto la salida), de nuestro sufrimiento. Por lo menos uno que está sufriendo y buscando en un sentido convencional tiene la posibilidad de explorar su experiencia y de llegar a una comprensión de la naturaleza del sufrimiento. Si nos negamos a nostros mismos esta posibilidad nos quedaremos atascados. En la terminología de la India Tamas que se disfraza de Satva, la inercia y el miedo disfrazándose como paz. Entonces, ¿qué debemos hacer? Buscar el entendimiento, no el entendimiento intelectual, sino que el "entendimiento experiencial", el ver con claridad. La ignorancia, es decir, la ignorancia de la verdadera naturaleza de la experiencia, no puede ser vista claramente, pero se desvanece como una sombra cuando pones luz sobre ella. Nunca puede ser encontrada. Es por ello que en la India no la llaman "ignorancia". Ellos la llaman "la ilusión de la ignorancia". Haga lo que sea necesario hacer para ver que la ignorancia y el sufrimiento, que es su acompañante, no existen. Que no hay nada que hacer y nadie para hacerlo puede ser el resultado de esta investigación. Si esto es así, se convierte en su propio conocimiento inquebrantable, que no necesita de la confirmación de ninguna fuente externa. Sin embargo, en casos extremadamente raros, esta investigación de la creencia en la separación en el nivel de la mente y la exploración de la sensación de estar situado en y como el cuerpo, es un requisito previo a la comprensión de la experiencia. Sin ésto, "no hay nada que hacer" y "no hay nadie para hacerlo", simplemente se convierten en una nueva creencia y el advaita degenera de una comprensión viva de la experiencia a otra religión.

Rupert Spira.

viernes, 24 de julio de 2009

Si despertamos...


Si despertamos de las tonterías del ego y volvemos a fluir con la Vida viviremos una vida completa e íntegra. Sabremos lo que significa amar verdaderamente y la compasión será el estado constante de nuestro corazón y de nuestra mente.
Tú no tienes el control. Nunca tendrás el control. Tienes que marcharte. Eres sólo una idea de alguien que vive en un cuerpo de carne y hueso. En el fondo sabes que eres una impostura. Eso te inquieta, pero no puedes enfrentarte a ello abiertamente. Tienes demasiado miedo para verlo abiertamente. Tienes demasiado miedo para verlo directamente. Temes que signifique tu muerte. Los árboles del bosque no temen ninguna pérdida. La pérdida personal no tiene ningún significado para el que ha despertado. Nosotros somos los bosques; somos la Tierra, el Cielo y todo lo que llena este maravilloso Universo. El ego puede morir, nosotros no. Cuando oímos el canto de un pájaro en la profundidad del bosque, el pájaro, el canto y el bosque somos nosotros. Es lo que somos en cuanto la Vida Misma. Cuando el cuerpo muere y se descompone, esa Conciencia sigue estando Consciente. No puede acabar. De modo que déjate ir. ¿Quién se sigue aferrando, y por qué? Conviértete en la voz del bosque, en el sonido de las olas, en el calor del sol, en el amor de las risas de los niños y en todas las infinitas maravillas que constituyen el mundo real. Abandona tu ridículo ego ilusorio y descubre lo que eres en realidad: Vida.

Melvyn Wartella.

jueves, 16 de julio de 2009

De repente me di cuenta...


De repente me dí cuenta de que un error muy común que suele cometerse en el tipo más elevado de meditación -es decir, aquella que tiene como propósito la Liberación- es el de buscar un objeto sutil de Reconocimiento, o lo que es lo mismo, algo que pueda experimentarse. Por supuesto, de la falsedad de semejante postura ya sabía yo desde hacía mucho tiempo, teóricamente; sin embargo, no había sido capaz de reconocerla (esta es una sutil pero importantísima diferencia). Al instante, me desprendí de toda expectativa de que ocurriera algo. Entonces, con los ojos abiertos y sin que ningún sentido hubiera dejado de funcionar -y, por lo tanto, sin ninguna clase de trance-, abstraje el momento subjetivo, el factor "Yo Soy" o "atman" del colector total de la consciencia objetiva. En esto puse la atención. Naturalmente, comprendí lo que, desde un punto de vista relativo, son la Oscuridad y la Vacuidad. Pero comprendí que son Luz y Plenitud Absolutas, y que yo era Eso. Obviamente, no podría decir que era Eso en Sí mismo, por Su propia naturaleza, pues las formas relativas de la consciencia inevitablemente distorsionan la Consciencia no relativa. No es sólo que no pueda decírselo a los demás, sino que ni siquiera soy capaz de albergarlo en mi propia consciencia relativa, ni de sensación ni de sentimiento ni de pensamiento... Estaba preparado incluso para que la consciencia personal no tomara parte en absoluto de aquel Reconocimiento; sin embargo, felizmente, aquella aceptación se vió defraudada... Me hallaba por encima del universo; no quiero decir que hubiera abandonado el cuerpo físico y vagara por el espacio, sino que estaba por encima del espacio, del tiempo y de la causalidad. Fué como si mi karma, mi responsabilidad individual, se desprendiera de mí. Me sentí intangible y, a la vez, maravillosamente libre. Era conocedor de este universo, y no estaba atado a él. Los deseos y las ambiciones fueron haciéndose cada vez más difusos; ningún honor mundano tenía el poder de exaltarme; la vida física carecía del menor atractivo. Despues, durante los días siguientes, me encontré repetidamente sumido en profunda reflexión, albergando pensamientos tan abstractos que no existían conceptos para representarlos. Fue como comprender una auténtica biblioteca de Conocimiento, todo él menos concreto que las más abstractas matemáticas. La personalidad reposaba en un suave resplandor de felicidad, que, al tiempo que era muy suave, tenía una potencia capaz de difuminar el más persuasivo placer sensual; asimismo, la sensación del dolor del mundo se consumió. Miré el mundo desde arriba, por así decirlo, y me pregunté: "¿Qué tiene importancia dentro de él? ¿Qué merece la pena hacer?". Y encontré una sola respuesta: hacer que otros comprendieran lo que yo había comprendido, pués en ello está la única clave realmente capaz de resolver todos sus problemas. Las pequeñas tragedias de los hombres me dejaban indiferente. Vi una única y terrible Tragedia, que era causa de todas las restantes, y era que el ser humano no supiera ver su propia Divinidad. Y vi una única solución: la Realización de esa Divinidad.

Franklin Merrell-Wolff.

martes, 14 de julio de 2009

Kali Baaba.


¿Es usted un santo?
Soy un Said

¿De que parte de África?
De Tanzania

¿Cuál es el objetivo de su visita a India?
Hablar con usted

¿Cuál es su mensaje para las generaciones jóvenes en India o el mundo?
Un mensaje importante. Conocer y darse cuenta de que no hay dualidad, en otras palabras, no hay un camino completamente opuesto a otro. Cuando hablamos de dualidad hablamos de separación. Ningún humano, ni religión ni dharma es distinto a otro. Hay muchos granos de arena, cada uno es diferente pero juntos hacen la playa. La playa sirve al océano y debemos recordar que no hay separación, este es el mensaje.

En India, hay gente que deja todo y te observa. ¿Cree que esto les puede ayudar en su camino espiritual?
Depende de lo que vean y sientan. Si vienes a entender o a aprender es diferente de si sólo vienes a ver o a pasarlo bien. Se debe venir desde el corazón, la mente no es suficiente, la mente debe ir unida al corazón.

Encantado de conocerle, ¿cuál es su nombre?
Kali Baaba

¿Cuánto tiempo lleva en el camino espiritual?
Alrededor de 45 años

¿Y cuántos años tiene usted?
Más de 50

Desde los 5 años, ya está en él. Rezamos por usted para que pueda vivir durante 100 años.
Yo nunca moriré.

Eso es cierto
Así como usted

Si…
La muerte no es el cambio hacia el fin, sino el cambio hacia el comienzo. No hubo un tiempo en el que nací, no puede haber un tiempo para morir, porque este cuerpo no soy Yo, es solo un vehículo, un instrumento y viviré para siempre. Lo más importante es darse cuenta de la Verdad de Quien Soy Yo.

Ol Doinyo Laetolile Baaba (Kali Baaba).

domingo, 12 de julio de 2009

Una niña pregunta acerca de la muerte.


Una tarde, Katz, un gato negro con una mancha blanca en la punta de la cola, que vivía en el Centro Zen de Cambridge, murió tras una larga enfermedad. La hija de uno de los discípulos de Seung Sahn, de siete años, estaba disgustada por su muerte. Después del entierro y de cantar al Buda Amida fué a entrevistarse con Seung Sahn:

- Seung Sahn dijo: "¿Alguna pregunta?"

- Gita dijo: "Sí, ¿qué le pasó a Katzie? ¿A dónde fué?"

- Seung Sahn dijo: "¿De dónde vienes?"

- "Del vientre de mi madre."

- "¿De dónde viene tu madre?"

Gita permaneció silenciosa.

Seung Sahn dijo: "Todas las cosas de éste mundo provienen de la misma única cosa. Es como en una fábrica de galletas. Allí se fabrican muchas clases de galletas, como leones, tigres, elefantes, casas, personas. Tienen nombres y formas distintas pero están hechas de la misma pasta y tienen el mismo sabor. Así todas las cosas distintas que ves, un gato, una persona, un árbol, el sol, este suelo, son realmente la misma."

- "¿Qué son?"

- La gente les da nombres diversos, pero en sí mismas no tienen ningún nombre. Cuando piensas, todas las cosas tienen distintos nombres y distintas formas. Pero, cuando no piensas, todas las cosas son lo mismo. No hay palabras para referirse a ellas. La gente crea las palabras. Un gato no dice: "soy un gato". El sol no dice: "mi nombre es Sol". La gente dice: "esto es el sol". Por lo tanto, cuando alguien te pregunte: "¿Qué es esto?", ¿cómo deberías responder?

- No debería usar palabras.

- Seung Sahn dijo: "¡Muy bien! No deberías usar palabras, así que si alguien te preguntase: "¿Qué es Buda?", ¿cuál sería una buena respuesta?

Gita permaneció silenciosa.
Seung Sahn dijo: "Ahora pregúntame tú a mí".

- "¿Qué es Buda?"
- Seung Sahn golpeó el suelo.
- Gita rió.
- Seung Sahn dijo: "Ahora yo te pregunto a tí: ¿Qué es Buda?
- Gita golpeó el suelo.
- Seung Sahn dijo: "¿Qué es Dios?"
- Gita golpeó el suelo.
- ¿Qué es tu madre?"
- Gita golpeó el suelo.
- ¿Qué eres tú?
- Gita golpeó el suelo.

-¡Muy bien! Esto es de lo que todas las cosas del mundo están hechas. Tú, Buda, Dios, tu madre y todo el mundo sois lo mismo.

Gita sonrió.

- Seung Sahn dijo: "¿Más preguntas?"
- Todavía no me ha dicho donde se fué Katz.
Seung Sahn se inclinó hacia adelante, la miró a los ojos y dijo: "Ya lo sabes".
Gita dijo: "Ah", y golpeó el suelo muy fuerte. Entonces prorrumpió en carcajadas.
Seung Sahn dijo: "¡Muy bien! Así es como debes contestar a todas las preguntas. Esta es la verdad".
Gita hizo una reverencia y se marchó. Cuando estaba abriendo la puerta, se volvió hacia Seung Sahn y dijo: "Pero no voy a contestar así cuando esté en la escuela. Daré respuestas corrientes".
Seung Sahn rió.

Seung Sahn.

sábado, 11 de julio de 2009

Entrevista con Sri Ramana Maharshi.


...Nos encontramos frente a un hombre anciano, de aspecto bondadoso, ingenuo y casi infantil, pero profundamente emaciado y enfermo. Se nos aseguró que un sarcoma del brazo está devorándolo rápidamente, a pesar de tres operaciones ya practicadas en él. Sus piernas atrofiadas por la larga inmovilidad meditativa de más de cincuenta años no logran sostenerlo. No puede caminar y cuando se desplaza tiene que ser llevado casi en peso por sus discípulos más intimos. Moreno el rostro, blanco el cabello y blanca la barba que se deja crecer discretamente en punta, su expresión facial se ve alumbrada extrañamente por dos ojos grandes y obscuros que parecieran quemar cuando miran, pero que en realidad acarician con una expresión indefinible. Nunca hemos visto ojos semejantes, y cuando su mirada se posa en nosotros, no sólo comprendemos que estamos siendo "leídos" completamente, sino también que toda la bondad del mundo, todo el consuelo y toda la compasión de la tierra se derrama sobre nosotros. Al sentir la mirada de aquellos ojos inmensos se aceptan sin discusión todos los milagros que se cuentan sobre él y se comprende fácilmente lo que las gentes experimentan en su presencia y que va desde el trance místico hasta la hipnosis completa.
Preguntamos al intérprete y discípulo predilecto si nos sería permitido dirigir algunas preguntas al Gurú. Después de consultarlo, en voz muy baja, con su maestro, nos responde afirmativamente. Decimos entonces lo siguiente, improvisando con rapidez algunas frases que vienen a nuestra mente, pues la verdad es que nunca creímos que se nos permitiría dialogar con el Gran Yogi de la India moderna.
- Maestro venerado: hemos viajado por todo el ancho mund0 estudiando las viejas religiones y filosofías, esforzándonos por descifrar e interpretar en libros de la sabiduría antigua una cosa fundamental: la Verdad. La fama de vuestro nombre se ha extendido por todos los países y ha llegado hasta nosotros a través de escritores ilustres y de discipulos vuestros, y por eso hemos venido hasta aquí. ¿Podríais vos decirnos cuál es la Verdad, la filosofica Verdad? ¿Dónde se encuentra la Verdad?
...
En esos momentos, mediante un momento de split-personality, nos damos cuenta de que, en realidad, lo que queríamos preguntar al santo hindú no era lo que nuestros labios acababan de pronunciar, sino algo mucho más profundo y más íntimo: lo que básicamente queríamos pedirle era una fórmula, un camino para obtener paz en la mente, serenidad en el juicio y en la acción, sabiduría verdadera en una palabra, la sabiduría de los yogis. El silencio se prolonga tanto que pareciera que el Gurú no va a responder a nuestra pregunta. Adelina del Carril y la esposa del autor, que están arrodilladas más atrás, han confesado después que la angustia que ellas experimentaban en esos momentos era mortal, pues se daban vagamente cuenta de que en ese silencio preñado de posibilidades todo podía acontecer, incluso un milagro. Tentados estabamos ya de repetir nuestra pregunta o de decir cualquier otra cosa para vencer esa terrible tensión, cuando he aquí que los labios del yogi se han abierto y en voz muy baja comienza a decir algunas palabras en lengua que no entendemos. El intérprete rápidamente traduce entonces:

- La paz, la serenidad, la armonía son el estado normal de la conciencia. Quién, como usted es médico, sabe que, así como la salud es el estado normal del cuerpo, igualmente la paz es el estado normal del espíritu. Cuando no hay paz, ello traduce un estado anormal, una enfermedad del espíritu, del mismo modo que la fiebre expresa un trastorno del cuerpo. Ahora bien, ¿qué es lo que produce ese trastorno, ese estado artificial de la conciencia?: la mente. Averigûe usted qué es la mente y encontrará el camino de la serenidad y la sabiduría que usted ambiciona alcanzar...
La impresión que esas palabras nos producen es indescriptible. Para nuestras acompañantes, la respuesta no tiene relación alguna con nuestra pregunta y carece de sentido. Pero nosotros nos damos perfecta cuenta, instantáneamente, de que el Gurú no está contestando la pregunta que de palabra le formulamos, sino que está respondiendo directamente a nuestro pensamiento.

- Le decimos entonces ¿Cuál es la mente que obstruye el camino hacia la serenidad del espíritu? ¿La mente individual, nuestro ego, nuestra personalidad, o bien la Mente Universal en sus designios inescrutables?
El filósofo se sonríe levemente y dice:

- Mente Universal y mentes individuales son una sola cosa... No hay mentes distintas. Los egos son solo fragmentos de la Mente Universal adheridos a las cosas materiales. Cuando la Conciencia Pura se adhiere y fija al ego cargado de tendencias y apetitos, entonces la paz se pierde, de la misma manera que se enturbia el agua de un estanque cuando se arrojan piedras en su seno transparente.
Hace una pausa y luego dirigiéndose al intérprete le dice que nos traiga un folleto que el dictó apenas cuando tenía veinte años y que se llama: "¿Quién soy?" ("Who am I?"). Cuando éste vuelve, le dice que nos lo entregue y que lo leamos con la mayor detención, frase por frase, palabra por palabra.
...
Repetimos entonces nuestra primera pregunta:

- Maestro, ¿cuál es el camino de la Verdad? ¿Existe una ruta para encontrar la Verdad última, o sea, Dios?
El sabio responde:

- Eso nadie puede decírselo. Tiene que ser encontrado por sí mismo, por cada cual, investigado paciente y heroicamente, a solas y sin desfallecimientos. Hay que encontrar primero lo que uno es y entonces se encuentra el camino de Dios, pues Dios está en nosotros mismos y no en otra parte.

Nos levantamos agradeciéndole que nos haya hecho el don de sus enseñanzas. Adelina del Carril, que está llorando copiosamente, coge de la mano al pequeño Ramu, su hijo adoptivo, y se acerca al santo para que bendiga a ambos. Salimos al aire caliente de Tiruvannamalai. Uno que otro discípulo transita por las anchas avenidas del Ashram, sumido en meditación en esta hora caliginosa de la siesta. En la lejanía del paisaje se destaca el enhiesto perfil del monte Arunachala, encarnación de Shiva y ancestro directo del Maharshi. Emprendemos el regreso y es ya de noche cuando arribamos a Bangalore... Al amanecer del siguiente día, tomamos el avión para Delhi. Todo ha pasado en pocas horas, pero la realidad de aquella escena es tan intensa que todo lo demás nos parece ahora irreal.

Juan Marín.

martes, 7 de julio de 2009

Samadhi.


Desvanecidos ahora los velos de la luz y de la sombra,
evaporada toda estela de tristeza,
lejanas ya las auroras de la alegría fugaz,
ausente el difuso espejismo de los sentidos.
Amor y odio, salud y enfermedad, vida y muerte:
han perecido las sombras de falsedad representadas en la panatalla de la dualidad.
acallada ha quedado la tormenta de maya
al contacto con la varita mágica de la intuición profunda.
Presente, pasado y futuro no existen ya para mí;
sólo un presente eterno, un Yo que lo llena todo, Yo en todas partes.
Planetas, estrellas, polvo de estrellas, Tierra,
erupciones volcánicas de cataclismos finales,
hornos cristalizadores de la Creación,
glaciares de silenciosos rayos x, aluviones de electrones ardientes,
pensamientos de los hombres todos -pasados, presentes y por venir-,
cada brizna de hierba, yo, la humanidad,
cada partícula de polvo universal,
la ira, la codicia, el bien y el mal, la salvación y la lujuria,
todo lo digerí, todo lo transmuté
en un vasto océano de sangre de mi propio y único Ser.
La dicha que ardía lentamente, y que la meditación avivó
hasta enceguecer el humo mis ojos llorosos,
estalló en inmortales llamas de beatitud
que consumieron mis lágrimas, mis confines, mi todo.
Tú eres yo, yo soy Tú:
¡Cognoscente, Conocedor y Conocido son Uno!
¡Tranquilo e inmutable entusiasmo, paz eternamente viva, siempre nueva!
¡Gozosa beatitud del samadhi, que ni la más elevada expectativa puede imaginar!
No es estado inconsciente
o anestesia mental sin retorno voluntario
el samadhi, sino que extiende mi reino consciente
más allá de los límites de mi marco mortal
y hasta el más lejano límite de la eternidad.
donde Yo, el Mar Cósmico,
contemplo al pequeño ego que flota en mí.
Se oye el murmullo de los átomos en movimiento;
la tierra oscura, las montañas y los valles, ¡quién lo hubiera imaginado: se funden y fluyen!,
las aguas de los mares ¡se transforman en vapores de nebulosas!
y sobre los vapores sopla el Aum, rasgando prodigiosamente sus velos.
Los océanos se revelan como electrones luminosos
hasta que, con el último redoble del tambor cósmico,
las luces más bastas, se desvanecen, y quedan sólo los rayos eternos
de la omnipresente beatitud.
De la dicha vine, por la dicha vivo, y en sagrada dicha me diluyo.
Océano de la mente, bebo todas las olas de la creación.
Los cuatro velos de lo sólido, lo líquido, el vapor y la luz
benignos se elevan libres.
Yo, presente en todo, entro en el gran Yo Mismo;
Han desaparecido para siempre las intermitentes sombras danzantes de la memoria mortal.
Inmaculado está mi cielo mental: abajo, delante, y en lo más alto.
La eternidad y yo: un rayo unido.
Un imperceptible espasmo de risa: soy ahora el propio Mar de la Alegría.

Paramahansa Yogananda.

domingo, 5 de julio de 2009

El anhelo de perfección.


Cuando está presente la sensación de "yo", con sus profundos sentimientos de insuficiencia y falta, con su insaciable búsqueda de perfección y seguridad, es imposible ver con libertad. Cuando pienso acerca de mí, siempre está presente ese sentimiento de imperfección.
La idea de "yo", es por necesidad, incompleta. Toda idea es incompleta. No existe una idea completa. El pensamiento viene de recuerdos fragmentados que jamás podrían capturar la vivacidad del momento. Por más que piense acerca de mí, de lo que soy, de cómo soy, de lo que llegaré a ser, nunca es la totalidad viviente, porque soy inmensamente más que los pensamientos, imágenes y sentimientos fragmentados que tengo de mí.
El pensamiento y el sentimiento no pueden ser completos. La totalidad de la vida no se puede captar en pensamientos o sentimientos. La mente está constantemente tratando de hacerlo, pero no puede. Vivimos en pensamientos y sentimientos, solos y con otros que están condicionados del mismo modo.
Del pensamiento-sentimiento de imperfección surgen el deseo y el temor. El deseo de perfección y el temor de no ser perfectos. El deseo de encontrar significado y propósito. Deseo y temor. Si observamos con atención, vemos que no existe un sólo instante desprovisto de cierto deseo o temor. Aún en momentos en que nos sentimos completos, realizados, aparece el deseo de más o el temor de que la situación termine. Deseamos mantenerlo, prolongarlo. Todo esto proviene del sentimiento de imperfección que inevitablemente acompaña a la idea de "yo" como entidad aislada, separada.
Y también está el tratar. Tratar de completarse, tratar de perfeccionarse a través del pensamiento: los senderos espirituales, los ejercicios, las prácticas impuestas, ya sea autoimpuestas o impuestas por una disciplina a la que nos adherimos con el fin de completarnos en el tiempo. Son sólo pensamientos. ¿Nos damos cuenta de ésto? Tanto la imperfección que nos hace sufrir como la perfección que buscamos son ideas, imágenes.
Todo es una huída de lo que está sucediendo verdaderamente ahora, en este mismo instante: la mera presencia sin carencias, que todo lo abarca; vasta, indivisible, inconcebible.

Toni Packer.

domingo, 28 de junio de 2009

Así como al final de un sueño.


Así como al final de un sueño, el soñador que se levanta mientras vive su despertar dice "durante este tiempo estaba soñando que me paseaba por lugares extraños, pero solo estoy tumbado en la cama", como un loco curado de su locura se queda satisfecho consigo mismo, como un paciente curado de la enfermedad que padecía se sorprende de sus pasados sufrimientos, como un hombre pobre que se convierte en rey se olvida o se ríe de su pasado estado de penuria, como un hombre que se convierte en un ser celestial disfruta de la nueva bienaventuranza, como un devoto que se une con el Señor de su devoción permanece en la dicha, asimismo el jiva (el alma individualizada) que emerge en Brahman se maravilla de ser solo Brahman y de haber andado como un ser desamparado imaginando un mundo, un dios e individuos, se pregunta a sí mismo que ha sido de todas estas fantasías y cómo permanece ahora solo como la Existencia-Conocimiento-Gozo, libre de cualquier diferenciación, interna o externa, y experimenta en verdad el supremo gozo de Brahman.

Sri Karapatra Swami.

viernes, 26 de junio de 2009

La salida del sol.

f
Los ojos se abren y nuevamente aparece el milagro de un mundo que brota de la nada. ¡Aparece un mundo absurdo y sin objetivo!
La búsqueda ha concluído: el momento presente es la Respuesta de todas las Respuestas. La búsqueda espiritual, la búsqueda de toda la vida, ha concluído.
Ya no necesito hacer nada más.
Aunque eso no es del todo cierto.
Hay muchas cosas que hacer: levantarse, ducharse, preparar el desayuno, leer el periódico, dar un paseo y encontrarse con los amigos. Cortar madera y acarrear agua.
Nada que hacer, y el mundo se presenta ahora, ahora y también ahora. Y por más que se trate de un mundo aparente, la no dualidad no niega nada.
Vive tu vida, aunque sólo sea una vida aparente, aunque estés sumido en un océano de Nada, aunque no sea más que una ilusión en cuyo centro no hay nadie.
Vive tu vida, puedes hacerlo. Todo forma parte del gran juego, del maravilloso juego cósmico. Todo es, en éste juego, espiritual: desde buscar la fuente del "yo" hasta tomarte una cerveza en el bar, desde "estar presente" hasta mojar la cama cuando tengas noventa años y tu vejiga esté llena.
Todo está Vacío, y por ello mismo, todo es Divino.
Todo es ilusorio y, por ello mismo, todo tiene una importancia absoluta.
Todo es una mera apariencia y, por ello mismo, todo conmueve, día tras día, nuestro corazón.
La búsqueda de toda la vida, nos ha traído aquí y ahora, para leer estas palabras sobre la futilidad de la búsqueda.
La iluminación no existe.
La liberación no existe.
El despertar no existe, no hay ningún estado despierto ni individuos despiertos.
Lo único que hay es esto: lo que ahora está sucediendo. Y, en esto, cabe también la aparición de innumerables historias sobre el despertar, sobre la liberación y sobre la iluminación, pero sólo son meras historias que carecen de toda realidad profunda.
Pero, por favor no me creas. Busca si crees que debes buscar. Busca y busca hasta que las apariencias se desvanezcan frente a ti. Medita, indaga, busca la raíz del "yo", observa tu respiración, practica yoga, acude a sesiones de psicoterapia año tras año, trata de estar más presente y de pensar positivamente, intenta "manifestar tu destino", hazte vegetariano, viaja a la India, adora a un gurú, ten maravillosas experiencias espirituales, descubre "últimas verdades" sobre el universo, alcanza la iluminación y cuéntale a todo el mundo que estás iluminado y que, si siguen el mismo camino, ellos también podrán iluminarse.
Haz todoas esas cosas y cree todas las historias que, de mil millones de formas diferentes, te separan de la vida, fortaleciendo y consolidando el mismo ego del que quieres liberarte.
Si, haz lo que quieras, intenta lo que quieras y experimenta todo lo que el mundo tiene que ofrecerte.
Pero las experiencias pasan y nada perdura. Todo ha sucedido aparentemente en el pasado y nosotros siempre nos quedamos con esta presencia aparente que emerge ahora mismo. Sea cual sea la historia que te cuentes sobre ti, sobre tu maravillosa vida y sobre tu desesperada búsqueda de la iluminación, no es más que una historia que emerge ahora mismo. ¡Una historia que emerge para nadie!
¡Que terrible es esto para una mente que siempre busca algo más! Lo último que querrías escuchar es que sólo existe esta presencia aparente, que el pasado ha muerto y ha desaparecido y que el anhelado despertar que has estado buscando durante toda tu vida jamás podrá ser alcanzado.
Y no es necesario, para "llegar" a esto, leer ningún libro ni acudir a ningún encuentro, porque obviamente no hay nada que obtener. Pero si lees este libro, si acudes a algún encuentro, si meditas o si indagas en tu interior, todo está muy bien. Eso es maravilloso, eso es lo que es. Porque ya no hay nadie aquí que haga ninguna de estas cosas. Éstas son grandes noticias: no necesitas hacer nada más. Ésa es la verdad, no necesitas hacer absolutamente nada. La búsqueda ya ha concluído.

¿Y dónde nos deja, pues, todo esto?
Aquí mismo:

El latido del corazón.
La respiración. Inhalar y exhalar, inhalar y exhalar.
El ruido del radiador.
El zumbido del televisor.
Pensamientos que emergen y se disuelven, que vuelven e emerger y a disolverse.
La historia del "yo" y de "mi vida".
Aparece el hambre.
Dolor de espalda.
Suena el teléfono. Tu padre te quiere, te extraña y quiere escuchar tu voz.

Nada especial. Totalmente ordinario pero, al mismo tiempo, absoluta y totalmente extraordinario, porque todo ya está aquí.
Ya lo ves, la búsqueda mintió: afirmaba que la vida era un problema y que era posible escapar.
Pero no hay forma alguna de escapar, porque la vida no es ningún problema y la búsqueda jamás empezó.

Jeff Foster (fotografía: Jeff Foster, Prema y Adyashanti (con frutas)).

domingo, 21 de junio de 2009

Alternativas.


P:- ¿Cómo se pueden superar los opuestos de la dualidad? R:- La omnipresencia y la totalidad de Dios es "Todo lo que es" posible, lo cual excluye cualquier alternativa. Dios, como "vacío", es la Divinidad no manifiesta de potencialidad infinita, inexpresada, informe, invisible e intangible. Es el infinito Brahman, el trascendental Krishna, más allá de la existencia y la "sereidad". Es la fuente no nacida e inexpresada. A partir de lo no manifiesto, surge la totalidad de lo que es Dios expresado como Creación o Totalidad.
Dios es Todo Presencia simultáneamente como manifiesto y no manifiesto, como vacío y Totalidad, como visible e invisible, como lo potencial y lo actual, como lo expresado y lo no expresado.
La Danza de Shiva es la aparición o desaparición aparente de estos opuestos aparentes, que no son más que alternativas de puntos de vista. Aquí ocurre lo mismo que con la aparición de un holograma, que viene determinada por la posición del observador y no por movimiento o cambio alguno del holograma en sí. Hagamos uso del ejemplo del concepto de temperatura, en el cual se dan todas las posibilidades, dentro de las cuales no haría calor ni frío, salvo por definición y un punto de delineación arbitrario.
Comprendiendo esto, podremos ver que todas las alternativas aparentes son meramente opciones de puntos de vista o definiciones. Toda definición es puramente subjetiva; por tanto no hay nada autoexistente "ahí afuera" a quien culpar de nada. Uno no puede ser la víctima de una tormenta o de una avalancha; uno es, simplemente, un observador participante de un fenómeno. Por tanto, uno no puede ser víctima de la vida; sólo puede adoptar una postura, la de que una circunstancia o condición es favorable o no lo es, es deseada o no. Por tanto, todo odio, venganza, rencor, resentimiento e ira carecen de base en la realidad, y es todo imaginario.
Todo el mundo se halla expuesto a la vida tanto en su expresión de naturaleza como en la interacción humana que llamamos sociedad. Esta interacción es impersonal, y las vicisitudes de la vida son inevitables. Esto puede ser estimulante o deprimente, depende únicamente del punto de vista que adopte uno. Sin posicionamientos, la vida se vive de forma serena e interesante. Potencia el crecimiento y, con suerte, la sabiduría, en lugar de la autocompasión o la amargura. Todo el mundo es libre de decidir. La lluvia no determina si uno se va a sentir feliz o se va a sentir decepcionado. La rendición de la intencionalidad/posicionamiento trae la paz en todas las circunstancias.

David R. Hawkins.

martes, 9 de junio de 2009

En plena luz...


-Situado en una nebulosa lejana, hago lo que hago, para que el universal equilibrio de que soy parte no pierda el equilibrio.

-Cuántos, cansados de mentir, se suicidan en cualquier verdad.

-Y sin ese repetirse de todo, de sí mismo a sí mismo, a cada instante, todo duraría un instante. Hasta la misma eternidad duraría un instante.

-Porque crees que me has comprendido has dejado de comprenderme.

-A veces estoy como en un infierno y no me lamento. No encuentro de que lamentarme.

-Comencé mi comedia siendo yo su único actor y la termino siendo su único espectador.

-Quien ama sabiendo porqué ama, no ama.

-No hallé como quien ser, en ninguno. y, me quedé así: como ninguno.

-Quien perdona todo ha debido perdonarse todo.

-Mis ojos, por haber sido puentes, son abismos.

-Estar en compañía no es estar con alguien, es estar en alguien.

-Sabes tanto de mí y no me comprendes. Saber no es comprender. Podríamos saberlo todo y no comprender nada.

-Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.

-Casi no he tocado el barro y soy de barro.

-Cuando tú y la verdad me hablan, no escucho la verdad. Te escucho a tí.

-He llegado a un paso de todo. Y aquí me quedo, lejos de todo, un paso.

-Cuando me conformo con nada es cuando me conformo con todo.

-La razón se pierde razonando.

-Si el hombre tuviese alas, bajaría más.

-Las dificulades también pasan como todo pasa, sin dificultad.

-Me dice que soy un ciego, lo que veo.

-Cuando comienzan a vernos como esto, como aquello, comienzan a no vernos.

-Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.

-La razón de todos es un monstruo, y la razón de uno...es la razón de uno.

-Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.

-Y si no pudiera alejarme de mí, no podría acercarme a nadie, a nada. Ni a mí.

-En plena luz no somos ni una sombra.

-Si, son millones de estrellas. Y millones de estrellas son dos ojos que las miran.

-Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo.

-Comprendo que la mentira es engaño y la verdad no. Pero a mí me han engañado las dos.

-Sí, trataré de ser. Porque creo que es orgullo no ser.

-Cuando me hiciste otro, te dejé conmigo.

-Uno es uno con otros, solo no es nadie.

-Creo que son los males del alma, el alma. Porque el alma que se cura de sus males, muere.

-Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy.

-Sí, ya he oído todo. Ahora sólo me falta callarme.

Antonio Porchia.

-

viernes, 22 de mayo de 2009

No somos el cuerpo.


Debido a que usted identificó erróneamente a su propio yo con el cuerpo, usted piensa en la otra persona en función del cuerpo. Ni usted ni la otra persona son el cuerpo...

El nacimiento del pensamiento del "yo" es nuestro propio nacimiento, la muerte del pensamiento del "yo" es la muerte de la persona. La identidad errónea con el cuerpo surge después que surgió el pensamiento del "yo". Al pensar que usted es el cuerpo, usted da valores falsos a los demás y los identifica con los cuerpos. Así como su cuerpo nació, crece y perecerá, de igual modo usted piensa que la otra persona nació, creció y murió. ¿Usted pensaba en su hijo antes de que éste naciese? Éste pensamiento surgió después que éste nació y persiste incluso después que él muera. En la medida en que usted piense en él, él es su hijo. ¿Adónde ha ido él? El ha ido al origen del que surgió. Es uno con usted. Mientras usted exista, él está también allí. Si usted cesa de identificarse con el cuerpo y sólo ve al Yo real, esta confusión cesará. Hasta que esta verdad se comprenda, existirá siempre este pesar debido a los valores falsos que surgen del conocimiento erróneo y de la identidad errónea...

Libérese del pensamiento del "yo". Mientras el "yo" está vivo, hay pesar. Cuando el "yo" cesa de existir, no hay pesar.

Sri Ramana Maharshi.

martes, 12 de mayo de 2009

Creación.


Por ignorancia de las enseñanza expuesta hasta aquí por nosotros surge la suposición de una Creación; como el absoluto error fundamental de toda falsa Metafísica y enseñanza religiosa, y particularmente como el primer principio del Judaísmo y del Paganismo. Obligados a reconocer la absoluta unidad y la inalterabilidad del Ser divino en sí mismo, y por otro lado no queriendo renunciar a la existencia independiente y verdadera de las cosas finitas, ellos hicieron salir a estas últimas ( las cosas) del primero (Ser divino) mediante un acto de absoluto poder arbitrario, con lo cual a ellos ante todo el concepto de Divinidad se les pervirtió en su esencia y fué dotado de un poder arbitrario que compenetró al sistema religioso en su totalidad; acto seguido la razón fué para siempre trastornada y el pensamiento transformado en un fantasear onírico, pues una Creación no puede ser pensada en forma conveniente -lo que realmente se llama pensar- y jamás ningún hombre la ha pensado así. Especialmente, en lo que se refiere a la enseñanza de la religión, postular una Creación es el primer criterio de falsedad, negar una tal Creación en el caso de que ella pueda haber sido postulada por una precedente enseñanza religiosa, es el primer criterio de verdad de esta enseñanza religiosa...

Fuera de Dios nada existe en absoluto, y en el sentido propio de la palabra, por lo tanto nada existe fuera del Conocimiento: y este Conocimiento es la propia existencia divina, pura y simplemente y en forma inmediata; y en tanto Nosotros somos el Conocimiento, somos nosotros mismos, en nuestra raíz más profunda, la existencia divina. Todo lo demás, que se manifiesta ante nosotros como existencia -las cosas, los cuerpos, las almas, nosotros mismos, en tanto nos atribuímos un ser autónomo e independiente-, no es en absoluto verdadero ni existe en sí, sino existe solamente en la Conciencia y en el pensamiento como algo "concienciado", y pensado, y de ninguna otra manera en absoluto...

Dios es interiormente en sí Uno, no múltiple; Él es en sí Uniformidad, sin alteración ni cambio; y ya que Él existe justamente así, como Él es en sí mismo, así el existe como Uno, sin alteración ni cambio; y ya que el Conocimiento -o Nosotros-, somos esta misma existencia divina, entonces no pueden tampoco en Nosotros, en tanto nosotros somos esta existencia, tener lugar ninguna alteración o cambio, ninguna multiplicidad ni diversidad, ninguna separación, ninguna diferenciación, ni tampoco ninguna fisura.

Johann Gottlieb Fichte.

domingo, 10 de mayo de 2009

Testigo.


Tienes que considerar atentamente esto: de la misma manera que el que ve un jarrón es distinto del jarrón mismo, y de ninguna manera se identifica con él, así yo, que veo el cuerpo burdo, no soy este cuerpo. De la misma manera debes reconocer que se llega a la siguiente conclusión: yo, que soy testigo de los órganos sensoriales..., no soy esos mismos órganos.

Medita pues así: yo no soy ni la mente, ni el intelecto, ni tampoco la fuerza vital del cuerpo...ni tampoco su combinación. Discrimina claramente y con inteligencia que el Testigo-Vidente es distinto de todo lo que es objeto de percepción.

Medita así: Yo soy Eso ante cuya presencia todos aquellos entes inertes como el cuerpo, los sentidos, etc., se vuelven capaces de producir actividad de manera dependiente.

Medita así: Yo soy Aquel que por naturaleza carece de todo cambio, y, siendo el interior (de todo), impulsa al intelecto y a las demás funciones al movimiento...

Medita así: Yo soy Aquel gracias a cuya vecindad el cuerpo, los sentimientos y las fuerzas vitales, aunque inertes por sí mismos, parecen dotados de conciencia como el Sí Mismo.

Adi Sankara.

sábado, 25 de abril de 2009

Actuando.


Para usar otra metáfora, eres el actor y no el papel. Alguien que vé su propio y limitado papel -su ego- como una realidad se encuentra en la misma situación que la de un actor hipnotizado que interpreta a un villano y se identifica tanto con él que olvida quién es en realidad. Cuando se libera de ésta ilusión hipnótica, se da cuenta que el villano nunca existió. Sería incorrecto decir que el villano ha descubierto que es, en realidad, el actor. Es el actor el que ve que no es, ni ha sido nunca, el villano. Nada le impide continuar interpretando ese papel, pero ya no pensará que él mismo es el villano.

Decirle a un buscador que él es el Actor Universal (o Eso) puede llevarlo a la conclusión de que él -Juan Pérez- es Eso. Eso aparece bajo la forma de Juan Pérez, pero Juan Pérez no es Eso de la misma forma que la ola es un "acto" del océano pero el océano no es un "acto" de la ola...

Volviendo a nuestra metáfora, el actor puede "conocer" a ese personaje llamado Juan Pérez pero Juan Pérez nunca podrá conocer al actor. El actor que aparece como Juan Pérez es lo eterno, y permanece inalterado sea cual sea el papel que interprete, sea Julio César, Mahatma Gandhi, Juana de Arco o la dependienta de la confitería. Juan Pérez es el papel temporal y no tiene ninguna existencia aparte del actor que lo interpreta.

Esto quiere decir, una vez más, que tú -como Juan Pérez- nunca podrás "comprenderlo", nunca podrás lograr la iluminación. Nunca se puede ver aquello que ve, tú siempre eres el sujeto de ese "ver". Detrás de la ilusión de ser Juan Pérez, la Iluminación o la Autorrealización ya está presente.

Leo Hartong.

lunes, 20 de abril de 2009

Aquel que observa.

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Cuando observamos nuestro cambiante flujo de imágenes mentales podemos vernos absorvidos por Aquel que observa. En esta llamada Visión Transparente, no existe un punto de vista, sino más bien un estado ajeno al juicio. Hay una visión indescriptible y las cosas son tal como son. Pero apenas interviene la mente y dice "creo que las cosas son así", esta visión se pierde, la realidad se polariza y el opuesto a lo expresado aparece simultáneamente. Cuando trascendemos nuestros sentidos, podemos ver que toda la manifestación, tanto en su polo positivo como en el negativo, surge de esta Fuente, de esta Conciencia...
Pero repitámoslo: hay una trampa escondida en todo esto. Consiste en pensar "yo soy la Conciencia" y seguir actuando desde el ego. Consiste en intentar entender esta transparencia mediante el conocimiento conceptual. Intentamos resolver este problema usando el pensamiento, pero este "ver" no es cuestión de pensamiento. Nuestra verdadera naturaleza no es un objeto, no es algo que pueda ser percibido con los cinco sentidos ni tampoco mediante poderes paranormales... Justamente lo que nos impide ver esta transparencia es nuestro deseo de verla como un objeto o una sensación. Si estamos buscando una experiencia cumbre o una vivencia que nos convierta en alguien especial, estamos buscando en la dirección equivocada. Tenemos que buscar en dirección al nóumeno y no a los fenómenos.

Jan Kersschot.

martes, 7 de abril de 2009

El Logos.


Aunque el Logos es común, la mayoría vive como si poseyese su propia inteligencia. Aunque escuchan no entienden. A ellos se les aplica el proverbio: Presentes pero ausentes. El Logos es eterno, no lo entienden los hombres al escucharlo por primera vez, ni después de que lo han oído. Los que están despiertos tienen un cosmos único y común; los que duermen retornan al suyo propio y particular.

Fragmentos: 2 - 34 - 1 - 89

Heráclito de Éfeso.

viernes, 3 de abril de 2009

Implicado.



Pregunta: Parece que es una buena idea estar sincera y completamente implicado en las actividades diarias. Al menos en mi experiencia es lo que he encontrado a este repecto, porque mi trabajo exige que esté siempre completamente dedicado.

John: Con la atención fuera de la mente y la historia conceptual, tú estarás mucho más presente porque no habrá filtro. No hay una persona con todas sus preferencias y parcialidades tratando de negociar con la experiencia. Pero, ¿quién es el que va a tratar de estar sincera y completamente implicado? Solo sería la persona separada que trata de intentar convertirse en algo, incluso estar sincera y completamente implicada. La conciencia, la luz de vida que tú eres, está siempre sincera y completamente implicada, porque es el factor que "informa" (da forma) y "soporta" (da soporte) a toda la experiencia. No hay necesidad de intentar convertirse en algo, o intentar estar más presente o ser una persona más implicada. Esto sutilmente enfatizaría el sentido de separacíon, con el pretexto de tratar de convertirse en algo.

La claridad verdadera viene de ver la ausencia de la persona. Es la persona la que "empantana" todos los trabajos y crea todos los problemas y sus supuestas soluciones. Sólo mantente volviendo a lo fundamental. Tu naturaleza es luminosa, siempre presente, radiante, perfecta, la conciencia de Sí mismo. Esto está completamente realizado y completo ahora. No hay literalmente nada que tengas que hacer o practicar. Solo nota lo que está aquí ve eso. Está realmente completamente presente. Acabamos de pasarlo por alto debido a los viejos conceptos y hábitos.

En vez de envolverse en estados elevados o hacer esto o aquello, pregúntate quién es el único que imagina que esos estados y acciones son tan importantes. Encontrarás que es el sentido de ser una persona separada, algo aparte de la fuente (que es la realidad, la presencia o como quieras llamarlo). Pregúnta esto hasta que veas que no hay una persona separada allí. Mira profundamente, y todas las inquietudes se resolverán sin esfuerzo adicional. Es casi increíble, pero es cierto. Todos los problemas son para el yo. Una vez visto que no hay yo todos los problemas se resuelven. Hay una lógica en ésto que se puede confirmar por la experiencia directa.

John Wheeler.

domingo, 29 de marzo de 2009

Frases.


-Eres como un espejismo en el desierto,
que el hombre con sed considera agua;
pero cuando éste se acerca descubre que no era nada.

Al Alawi.

-No seas fiel a tu mente para poder serle fiel a Aquello que Es.

Mira Pagal.

-
Estamos aquí y es ahora. Aparte de esto, todo conocimiento humano no es más que un reflejo.

H. L. Mencken.

-Nirvana y samsara no son dos.

Milarepa.

-Usted ya está iluminado, pero sigue hipnotizado por la creencia de que no lo está.

Tony Parsons.

-¿Cómo podemos percibir nuestra verdadera naturaleza?
Aquello que percibe es nuestra verdadera naturaleza.

Hui-hai.

-
Estamos atrapados por la creencia de que esto no es realmente eso...

Dasarath.

-¿Deseas
penetrar directamente y ser libre?
Cuando digo esto, muchos me escuchan...¡Rápido! ¡Fíjate en el que está escuchando lo que digo! ¿Quién es el que ahora mismo está escuchando?

Bassui.

-Usted vuelve al lugar que nunca abandonó.

Douglas Harding.

-Creo que los hombres continuarán sintiendo durante mucho tiempo la necesidad de rastrear hasta su fuente el río mágico que fluye de sus ojos, bañando con la misma luz y sombra ilusorias tanto las cosas que existen como las que no.

André Breton.

-
Lo que usted busca es aquello que realiza la búsqueda.

Wei Wu Wei.

-Todo ese universo es en mis ojos.

Sepro.

-Todo es bueno... todo.
El hombre es infeliz porque desconoce que es feliz. Sólo por eso. ¡Eso es todo, eso es todo! Cualquiera que lo descubra será feliz instantáneamente, ahora mismo.

Fyodor Dostoyevskky.

-
En el universo, todo lo que aparezca ante usted se debe únicamente a esa gran Luz que habita en su interior.

Ananda Mayi Ma.

-Usted como persona consciente y todo aquello de lo que es usted consciente son un mismo proceso.

Alan Watts.

-Ver con claridad es poesía, filosofía y religión, todo en uno.

John Ruskin.

-Todo lo que tengo que hacer para que comience el juego es olvidar que el hecho de que exista alguien allá fuera aparte de mí es sólo una apariencia.

Chuck Hillig.

-
Solo aquello que es anterior a la aparición de ésta conciencia corporal es su verdadera identidad. Ésa es la realidad. Está aquí y ahora, y no hay manera de que alguien pueda alcanzarla o agarrarla.

Ramesh S. Balsekar.

-¿Está usted en el mundo?
¿O es el mundo el que está en usted?

Ramana Maharshi.

-Toco el cielo con mis dedos.
La distancia es una fantasía.

William Blake.

-Son sus esperanzas de un mañana mejor lo que lo mantienen encadenado hoy.

Ram Tzu.

-Si no puedes hallar la verdad donde estás, ¿dónde esperas encontrarla?
La verdad no se halla muy lejos; es siempre presente. No es algo que haya que alcanzar porque ni uno solo de tus pasos te aleja de ella.

Dogen.

-Aquí está, ahora mismo.
Empieza a pensar en ello y te lo perderás.

Huang Po.

-
Buscas a Dios en el cielo y en la tierra, pero no conoces al que tienes delante de tus ojos porque no sabes cómo buscar en este mismo instante.

Jesús.

-
Éste es el momento. Éste es el lugar. Ésta es la inmensidad. Aquí mismo es el paraíso. Siempre. Siempre.

Byron Katie.

-
Allí, detrás de los pensamientos
acerca de hacer el bien o hacer el mal, hay un campo.
Allí te esperaré.

Rumi.


viernes, 27 de marzo de 2009

El drama.


El drama a tu alrededor, sin embargo, continuará desarrollándose exactamente igual que ahora. En otras palabras, realmente no despertarás del sueño, sino que despertarás para el sueño. Pero en este despertar el Soñador tiene que desaparecer por completo. Si no lo hace, estarías simplemente cambiando un sueño llamado "antes-estaba-dormido" por otro llamado "¡pero-ahora-estoy-despierto!". Y ahora viene el colmo de la ironía cósmica: El Ser que está "dormido" es el mismo Ser que está "despierto". Después de todo, sólo existe un único Ser. Una única Conciencia. Un único "Esto"... La fascinante capacidad de seducción del sueño queda patente en la sempiterna creencia de que, algún día (si el Soñador juega bien sus cartas cósmicas), se producirá un "despertar". Pero, en realidad, el llamado "Autobús de la Iluminación" que ha estado esperando nunca aparecerá. ¿Por qué no? Bien, al esperar que este acontecimiento futuro ocurra en algún momento sólo estará reforzando su creencia de que la Conciencia no se encuentra plenamente presente y disponible ahora mismo y aquí mismo.

Chuck Hillig.

viernes, 20 de marzo de 2009

Claridad.


Si vemos las cosas con claridad, es obvio que la vida no es más que una gran obra de teatro, un espectáculo, un juego, una celebración de usted mismo en cuanto Conciencia. Usted-Conciencia interpreta todos los papeles en esta obra y asume todas las formas de un espectáculo que surge espontáneamente, sin causa razón o sentido.

Forma parte de la obra el que usted-Conciencia suela interpretar los papeles sin saber su verdadera identidad, pero algunas veces, también como parte del espectáculo, usted se permite a sí mismo descubrir su verdadera identidad, y esto aparece a menudo como algo asociado a la parte espiritual del espectáculo -aunque no tenga que ser necesariamente así-. Usted es la Conciencia para que así pueda conocerse a sí mismo donde quiera y bajo la forma que quiera.

Cuando usted-Conciencia se involucra con un personaje de su obra sin permitirse saber Quién es usted en realidad, comenzará a tomarse su papel demasiado en serio y de ahí surgirán todos los dramas de su vida.

Si interpreta un papel en el que se da cuenta de Quién es usted en realidad, la obra de teatro se revelará como lo que es... El personaje probablemente aparecerá tal como lo hacía antes de descubrir su verdadera identidad. El personaje probablemente seguirá llevando lo que se considera una vida normal en la obra de teatro. Ni siquiera es obligatorio que el personaje comunique a otras personas aquello que ahora es obvio.

Nathan Gill.

martes, 17 de marzo de 2009

El hombre imaginario.


El hombre imaginario
vive en una mansión imaginaria
rodeada de árboles imaginarios
a la orilla de un río imaginario

De los muros que son imaginarios
penden antiguos cuadros imaginarios
irreparables grietas imaginarias
que representan hechos imaginarios
ocurridos en mundos imaginarios
en lugares y tiempos imaginarios

Todas las tardes tardes imaginarias
sube las escaleras imaginarias
y se asoma al balcón imaginario
a mirar el paisaje imaginario
que consiste en un valle imaginario
circundado de cerros imaginarios

Sombras imaginarias
vienen por el camino imaginario
entonando canciones imaginarias
a la muerte del sol imaginario
Y en las noches de luna imaginaria
sueña con la mujer imaginaria
que le brindó su amor imaginario
vuelve a sentir ese mismo dolor
ese mismo placer imaginario
y vuelve a palpitar
el corazón del hombre imaginario
.

Nicanor Parra.