jueves, 16 de julio de 2009

De repente me di cuenta...


De repente me dí cuenta de que un error muy común que suele cometerse en el tipo más elevado de meditación -es decir, aquella que tiene como propósito la Liberación- es el de buscar un objeto sutil de Reconocimiento, o lo que es lo mismo, algo que pueda experimentarse. Por supuesto, de la falsedad de semejante postura ya sabía yo desde hacía mucho tiempo, teóricamente; sin embargo, no había sido capaz de reconocerla (esta es una sutil pero importantísima diferencia). Al instante, me desprendí de toda expectativa de que ocurriera algo. Entonces, con los ojos abiertos y sin que ningún sentido hubiera dejado de funcionar -y, por lo tanto, sin ninguna clase de trance-, abstraje el momento subjetivo, el factor "Yo Soy" o "atman" del colector total de la consciencia objetiva. En esto puse la atención. Naturalmente, comprendí lo que, desde un punto de vista relativo, son la Oscuridad y la Vacuidad. Pero comprendí que son Luz y Plenitud Absolutas, y que yo era Eso. Obviamente, no podría decir que era Eso en Sí mismo, por Su propia naturaleza, pues las formas relativas de la consciencia inevitablemente distorsionan la Consciencia no relativa. No es sólo que no pueda decírselo a los demás, sino que ni siquiera soy capaz de albergarlo en mi propia consciencia relativa, ni de sensación ni de sentimiento ni de pensamiento... Estaba preparado incluso para que la consciencia personal no tomara parte en absoluto de aquel Reconocimiento; sin embargo, felizmente, aquella aceptación se vió defraudada... Me hallaba por encima del universo; no quiero decir que hubiera abandonado el cuerpo físico y vagara por el espacio, sino que estaba por encima del espacio, del tiempo y de la causalidad. Fué como si mi karma, mi responsabilidad individual, se desprendiera de mí. Me sentí intangible y, a la vez, maravillosamente libre. Era conocedor de este universo, y no estaba atado a él. Los deseos y las ambiciones fueron haciéndose cada vez más difusos; ningún honor mundano tenía el poder de exaltarme; la vida física carecía del menor atractivo. Despues, durante los días siguientes, me encontré repetidamente sumido en profunda reflexión, albergando pensamientos tan abstractos que no existían conceptos para representarlos. Fue como comprender una auténtica biblioteca de Conocimiento, todo él menos concreto que las más abstractas matemáticas. La personalidad reposaba en un suave resplandor de felicidad, que, al tiempo que era muy suave, tenía una potencia capaz de difuminar el más persuasivo placer sensual; asimismo, la sensación del dolor del mundo se consumió. Miré el mundo desde arriba, por así decirlo, y me pregunté: "¿Qué tiene importancia dentro de él? ¿Qué merece la pena hacer?". Y encontré una sola respuesta: hacer que otros comprendieran lo que yo había comprendido, pués en ello está la única clave realmente capaz de resolver todos sus problemas. Las pequeñas tragedias de los hombres me dejaban indiferente. Vi una única y terrible Tragedia, que era causa de todas las restantes, y era que el ser humano no supiera ver su propia Divinidad. Y vi una única solución: la Realización de esa Divinidad.

Franklin Merrell-Wolff.

6 comentarios:

sankaradas dijo...

Hola Francisco.

"Me desprendí de toda expectativa de que ocurriera algo".

Este es el gran secreto.

Namasté

Z. dijo...

Hola Francisco: una experiencia muy interesante y es curioso observar cómo ésta es siempre igual, contada con palabras diferentes pero un mismo fondo; como no!
Gracias y un abrazo!

José Manuel dijo...

Hola Francisco,
el texto describe muy bien la tendencia a experimentar ese "objeto sutil" en lugar de reconocer el Sujeto único y permanecer firmemente en Él. Vaya, siempre nos descubres autores no conocidos. Gracias.
Un abrazo.

ASHRAM ARUNACHALA dijo...

om

son las pistas con las que el Divino a veces nos regala...que dulces son!...y que poco duran...!

Francisco dijo...

Hola ASHRAM ARUNACHALA. El lenguaje es de naturaleza dual y resulta tan poco útil a veces. El Divino es lo que somos, y nos dejamos mensajes por todas partes para que puedan saltar la valla imaginaria que es el ego.
José Manuel: "reconocer el Sujeto único y permanecer firmemente en Él". Aunque a veces siga apareciendo el ego con sus cosas, finalmente somos ese Sujeto.
Hola Z.. Eso es. El mensaje es lo que importa, con toda la variedad de matices que nos muestra el Sí mismo a través de las distintas manifestaciones.

Un gran abrazo sankaradas, Z., José Manuel, ASHRAM ARUNACHALA.

Bacdiras dijo...

Expresado de diferentes maneras, las pistas nos conducen a lo mismo.
Un enorme abrazo y gracias.