sábado, 11 de julio de 2009

Entrevista con Sri Ramana Maharshi.


...Nos encontramos frente a un hombre anciano, de aspecto bondadoso, ingenuo y casi infantil, pero profundamente emaciado y enfermo. Se nos aseguró que un sarcoma del brazo está devorándolo rápidamente, a pesar de tres operaciones ya practicadas en él. Sus piernas atrofiadas por la larga inmovilidad meditativa de más de cincuenta años no logran sostenerlo. No puede caminar y cuando se desplaza tiene que ser llevado casi en peso por sus discípulos más intimos. Moreno el rostro, blanco el cabello y blanca la barba que se deja crecer discretamente en punta, su expresión facial se ve alumbrada extrañamente por dos ojos grandes y obscuros que parecieran quemar cuando miran, pero que en realidad acarician con una expresión indefinible. Nunca hemos visto ojos semejantes, y cuando su mirada se posa en nosotros, no sólo comprendemos que estamos siendo "leídos" completamente, sino también que toda la bondad del mundo, todo el consuelo y toda la compasión de la tierra se derrama sobre nosotros. Al sentir la mirada de aquellos ojos inmensos se aceptan sin discusión todos los milagros que se cuentan sobre él y se comprende fácilmente lo que las gentes experimentan en su presencia y que va desde el trance místico hasta la hipnosis completa.
Preguntamos al intérprete y discípulo predilecto si nos sería permitido dirigir algunas preguntas al Gurú. Después de consultarlo, en voz muy baja, con su maestro, nos responde afirmativamente. Decimos entonces lo siguiente, improvisando con rapidez algunas frases que vienen a nuestra mente, pues la verdad es que nunca creímos que se nos permitiría dialogar con el Gran Yogi de la India moderna.
- Maestro venerado: hemos viajado por todo el ancho mund0 estudiando las viejas religiones y filosofías, esforzándonos por descifrar e interpretar en libros de la sabiduría antigua una cosa fundamental: la Verdad. La fama de vuestro nombre se ha extendido por todos los países y ha llegado hasta nosotros a través de escritores ilustres y de discipulos vuestros, y por eso hemos venido hasta aquí. ¿Podríais vos decirnos cuál es la Verdad, la filosofica Verdad? ¿Dónde se encuentra la Verdad?
...
En esos momentos, mediante un momento de split-personality, nos damos cuenta de que, en realidad, lo que queríamos preguntar al santo hindú no era lo que nuestros labios acababan de pronunciar, sino algo mucho más profundo y más íntimo: lo que básicamente queríamos pedirle era una fórmula, un camino para obtener paz en la mente, serenidad en el juicio y en la acción, sabiduría verdadera en una palabra, la sabiduría de los yogis. El silencio se prolonga tanto que pareciera que el Gurú no va a responder a nuestra pregunta. Adelina del Carril y la esposa del autor, que están arrodilladas más atrás, han confesado después que la angustia que ellas experimentaban en esos momentos era mortal, pues se daban vagamente cuenta de que en ese silencio preñado de posibilidades todo podía acontecer, incluso un milagro. Tentados estabamos ya de repetir nuestra pregunta o de decir cualquier otra cosa para vencer esa terrible tensión, cuando he aquí que los labios del yogi se han abierto y en voz muy baja comienza a decir algunas palabras en lengua que no entendemos. El intérprete rápidamente traduce entonces:

- La paz, la serenidad, la armonía son el estado normal de la conciencia. Quién, como usted es médico, sabe que, así como la salud es el estado normal del cuerpo, igualmente la paz es el estado normal del espíritu. Cuando no hay paz, ello traduce un estado anormal, una enfermedad del espíritu, del mismo modo que la fiebre expresa un trastorno del cuerpo. Ahora bien, ¿qué es lo que produce ese trastorno, ese estado artificial de la conciencia?: la mente. Averigûe usted qué es la mente y encontrará el camino de la serenidad y la sabiduría que usted ambiciona alcanzar...
La impresión que esas palabras nos producen es indescriptible. Para nuestras acompañantes, la respuesta no tiene relación alguna con nuestra pregunta y carece de sentido. Pero nosotros nos damos perfecta cuenta, instantáneamente, de que el Gurú no está contestando la pregunta que de palabra le formulamos, sino que está respondiendo directamente a nuestro pensamiento.

- Le decimos entonces ¿Cuál es la mente que obstruye el camino hacia la serenidad del espíritu? ¿La mente individual, nuestro ego, nuestra personalidad, o bien la Mente Universal en sus designios inescrutables?
El filósofo se sonríe levemente y dice:

- Mente Universal y mentes individuales son una sola cosa... No hay mentes distintas. Los egos son solo fragmentos de la Mente Universal adheridos a las cosas materiales. Cuando la Conciencia Pura se adhiere y fija al ego cargado de tendencias y apetitos, entonces la paz se pierde, de la misma manera que se enturbia el agua de un estanque cuando se arrojan piedras en su seno transparente.
Hace una pausa y luego dirigiéndose al intérprete le dice que nos traiga un folleto que el dictó apenas cuando tenía veinte años y que se llama: "¿Quién soy?" ("Who am I?"). Cuando éste vuelve, le dice que nos lo entregue y que lo leamos con la mayor detención, frase por frase, palabra por palabra.
...
Repetimos entonces nuestra primera pregunta:

- Maestro, ¿cuál es el camino de la Verdad? ¿Existe una ruta para encontrar la Verdad última, o sea, Dios?
El sabio responde:

- Eso nadie puede decírselo. Tiene que ser encontrado por sí mismo, por cada cual, investigado paciente y heroicamente, a solas y sin desfallecimientos. Hay que encontrar primero lo que uno es y entonces se encuentra el camino de Dios, pues Dios está en nosotros mismos y no en otra parte.

Nos levantamos agradeciéndole que nos haya hecho el don de sus enseñanzas. Adelina del Carril, que está llorando copiosamente, coge de la mano al pequeño Ramu, su hijo adoptivo, y se acerca al santo para que bendiga a ambos. Salimos al aire caliente de Tiruvannamalai. Uno que otro discípulo transita por las anchas avenidas del Ashram, sumido en meditación en esta hora caliginosa de la siesta. En la lejanía del paisaje se destaca el enhiesto perfil del monte Arunachala, encarnación de Shiva y ancestro directo del Maharshi. Emprendemos el regreso y es ya de noche cuando arribamos a Bangalore... Al amanecer del siguiente día, tomamos el avión para Delhi. Todo ha pasado en pocas horas, pero la realidad de aquella escena es tan intensa que todo lo demás nos parece ahora irreal.

Juan Marín.

martes, 7 de julio de 2009

Samadhi.


Desvanecidos ahora los velos de la luz y de la sombra,
evaporada toda estela de tristeza,
lejanas ya las auroras de la alegría fugaz,
ausente el difuso espejismo de los sentidos.
Amor y odio, salud y enfermedad, vida y muerte:
han perecido las sombras de falsedad representadas en la panatalla de la dualidad.
acallada ha quedado la tormenta de maya
al contacto con la varita mágica de la intuición profunda.
Presente, pasado y futuro no existen ya para mí;
sólo un presente eterno, un Yo que lo llena todo, Yo en todas partes.
Planetas, estrellas, polvo de estrellas, Tierra,
erupciones volcánicas de cataclismos finales,
hornos cristalizadores de la Creación,
glaciares de silenciosos rayos x, aluviones de electrones ardientes,
pensamientos de los hombres todos -pasados, presentes y por venir-,
cada brizna de hierba, yo, la humanidad,
cada partícula de polvo universal,
la ira, la codicia, el bien y el mal, la salvación y la lujuria,
todo lo digerí, todo lo transmuté
en un vasto océano de sangre de mi propio y único Ser.
La dicha que ardía lentamente, y que la meditación avivó
hasta enceguecer el humo mis ojos llorosos,
estalló en inmortales llamas de beatitud
que consumieron mis lágrimas, mis confines, mi todo.
Tú eres yo, yo soy Tú:
¡Cognoscente, Conocedor y Conocido son Uno!
¡Tranquilo e inmutable entusiasmo, paz eternamente viva, siempre nueva!
¡Gozosa beatitud del samadhi, que ni la más elevada expectativa puede imaginar!
No es estado inconsciente
o anestesia mental sin retorno voluntario
el samadhi, sino que extiende mi reino consciente
más allá de los límites de mi marco mortal
y hasta el más lejano límite de la eternidad.
donde Yo, el Mar Cósmico,
contemplo al pequeño ego que flota en mí.
Se oye el murmullo de los átomos en movimiento;
la tierra oscura, las montañas y los valles, ¡quién lo hubiera imaginado: se funden y fluyen!,
las aguas de los mares ¡se transforman en vapores de nebulosas!
y sobre los vapores sopla el Aum, rasgando prodigiosamente sus velos.
Los océanos se revelan como electrones luminosos
hasta que, con el último redoble del tambor cósmico,
las luces más bastas, se desvanecen, y quedan sólo los rayos eternos
de la omnipresente beatitud.
De la dicha vine, por la dicha vivo, y en sagrada dicha me diluyo.
Océano de la mente, bebo todas las olas de la creación.
Los cuatro velos de lo sólido, lo líquido, el vapor y la luz
benignos se elevan libres.
Yo, presente en todo, entro en el gran Yo Mismo;
Han desaparecido para siempre las intermitentes sombras danzantes de la memoria mortal.
Inmaculado está mi cielo mental: abajo, delante, y en lo más alto.
La eternidad y yo: un rayo unido.
Un imperceptible espasmo de risa: soy ahora el propio Mar de la Alegría.

Paramahansa Yogananda.

domingo, 5 de julio de 2009

El anhelo de perfección.


Cuando está presente la sensación de "yo", con sus profundos sentimientos de insuficiencia y falta, con su insaciable búsqueda de perfección y seguridad, es imposible ver con libertad. Cuando pienso acerca de mí, siempre está presente ese sentimiento de imperfección.
La idea de "yo", es por necesidad, incompleta. Toda idea es incompleta. No existe una idea completa. El pensamiento viene de recuerdos fragmentados que jamás podrían capturar la vivacidad del momento. Por más que piense acerca de mí, de lo que soy, de cómo soy, de lo que llegaré a ser, nunca es la totalidad viviente, porque soy inmensamente más que los pensamientos, imágenes y sentimientos fragmentados que tengo de mí.
El pensamiento y el sentimiento no pueden ser completos. La totalidad de la vida no se puede captar en pensamientos o sentimientos. La mente está constantemente tratando de hacerlo, pero no puede. Vivimos en pensamientos y sentimientos, solos y con otros que están condicionados del mismo modo.
Del pensamiento-sentimiento de imperfección surgen el deseo y el temor. El deseo de perfección y el temor de no ser perfectos. El deseo de encontrar significado y propósito. Deseo y temor. Si observamos con atención, vemos que no existe un sólo instante desprovisto de cierto deseo o temor. Aún en momentos en que nos sentimos completos, realizados, aparece el deseo de más o el temor de que la situación termine. Deseamos mantenerlo, prolongarlo. Todo esto proviene del sentimiento de imperfección que inevitablemente acompaña a la idea de "yo" como entidad aislada, separada.
Y también está el tratar. Tratar de completarse, tratar de perfeccionarse a través del pensamiento: los senderos espirituales, los ejercicios, las prácticas impuestas, ya sea autoimpuestas o impuestas por una disciplina a la que nos adherimos con el fin de completarnos en el tiempo. Son sólo pensamientos. ¿Nos damos cuenta de ésto? Tanto la imperfección que nos hace sufrir como la perfección que buscamos son ideas, imágenes.
Todo es una huída de lo que está sucediendo verdaderamente ahora, en este mismo instante: la mera presencia sin carencias, que todo lo abarca; vasta, indivisible, inconcebible.

Toni Packer.

domingo, 28 de junio de 2009

Así como al final de un sueño.


Así como al final de un sueño, el soñador que se levanta mientras vive su despertar dice "durante este tiempo estaba soñando que me paseaba por lugares extraños, pero solo estoy tumbado en la cama", como un loco curado de su locura se queda satisfecho consigo mismo, como un paciente curado de la enfermedad que padecía se sorprende de sus pasados sufrimientos, como un hombre pobre que se convierte en rey se olvida o se ríe de su pasado estado de penuria, como un hombre que se convierte en un ser celestial disfruta de la nueva bienaventuranza, como un devoto que se une con el Señor de su devoción permanece en la dicha, asimismo el jiva (el alma individualizada) que emerge en Brahman se maravilla de ser solo Brahman y de haber andado como un ser desamparado imaginando un mundo, un dios e individuos, se pregunta a sí mismo que ha sido de todas estas fantasías y cómo permanece ahora solo como la Existencia-Conocimiento-Gozo, libre de cualquier diferenciación, interna o externa, y experimenta en verdad el supremo gozo de Brahman.

Sri Karapatra Swami.

viernes, 26 de junio de 2009

La salida del sol.

f
Los ojos se abren y nuevamente aparece el milagro de un mundo que brota de la nada. ¡Aparece un mundo absurdo y sin objetivo!
La búsqueda ha concluído: el momento presente es la Respuesta de todas las Respuestas. La búsqueda espiritual, la búsqueda de toda la vida, ha concluído.
Ya no necesito hacer nada más.
Aunque eso no es del todo cierto.
Hay muchas cosas que hacer: levantarse, ducharse, preparar el desayuno, leer el periódico, dar un paseo y encontrarse con los amigos. Cortar madera y acarrear agua.
Nada que hacer, y el mundo se presenta ahora, ahora y también ahora. Y por más que se trate de un mundo aparente, la no dualidad no niega nada.
Vive tu vida, aunque sólo sea una vida aparente, aunque estés sumido en un océano de Nada, aunque no sea más que una ilusión en cuyo centro no hay nadie.
Vive tu vida, puedes hacerlo. Todo forma parte del gran juego, del maravilloso juego cósmico. Todo es, en éste juego, espiritual: desde buscar la fuente del "yo" hasta tomarte una cerveza en el bar, desde "estar presente" hasta mojar la cama cuando tengas noventa años y tu vejiga esté llena.
Todo está Vacío, y por ello mismo, todo es Divino.
Todo es ilusorio y, por ello mismo, todo tiene una importancia absoluta.
Todo es una mera apariencia y, por ello mismo, todo conmueve, día tras día, nuestro corazón.
La búsqueda de toda la vida, nos ha traído aquí y ahora, para leer estas palabras sobre la futilidad de la búsqueda.
La iluminación no existe.
La liberación no existe.
El despertar no existe, no hay ningún estado despierto ni individuos despiertos.
Lo único que hay es esto: lo que ahora está sucediendo. Y, en esto, cabe también la aparición de innumerables historias sobre el despertar, sobre la liberación y sobre la iluminación, pero sólo son meras historias que carecen de toda realidad profunda.
Pero, por favor no me creas. Busca si crees que debes buscar. Busca y busca hasta que las apariencias se desvanezcan frente a ti. Medita, indaga, busca la raíz del "yo", observa tu respiración, practica yoga, acude a sesiones de psicoterapia año tras año, trata de estar más presente y de pensar positivamente, intenta "manifestar tu destino", hazte vegetariano, viaja a la India, adora a un gurú, ten maravillosas experiencias espirituales, descubre "últimas verdades" sobre el universo, alcanza la iluminación y cuéntale a todo el mundo que estás iluminado y que, si siguen el mismo camino, ellos también podrán iluminarse.
Haz todoas esas cosas y cree todas las historias que, de mil millones de formas diferentes, te separan de la vida, fortaleciendo y consolidando el mismo ego del que quieres liberarte.
Si, haz lo que quieras, intenta lo que quieras y experimenta todo lo que el mundo tiene que ofrecerte.
Pero las experiencias pasan y nada perdura. Todo ha sucedido aparentemente en el pasado y nosotros siempre nos quedamos con esta presencia aparente que emerge ahora mismo. Sea cual sea la historia que te cuentes sobre ti, sobre tu maravillosa vida y sobre tu desesperada búsqueda de la iluminación, no es más que una historia que emerge ahora mismo. ¡Una historia que emerge para nadie!
¡Que terrible es esto para una mente que siempre busca algo más! Lo último que querrías escuchar es que sólo existe esta presencia aparente, que el pasado ha muerto y ha desaparecido y que el anhelado despertar que has estado buscando durante toda tu vida jamás podrá ser alcanzado.
Y no es necesario, para "llegar" a esto, leer ningún libro ni acudir a ningún encuentro, porque obviamente no hay nada que obtener. Pero si lees este libro, si acudes a algún encuentro, si meditas o si indagas en tu interior, todo está muy bien. Eso es maravilloso, eso es lo que es. Porque ya no hay nadie aquí que haga ninguna de estas cosas. Éstas son grandes noticias: no necesitas hacer nada más. Ésa es la verdad, no necesitas hacer absolutamente nada. La búsqueda ya ha concluído.

¿Y dónde nos deja, pues, todo esto?
Aquí mismo:

El latido del corazón.
La respiración. Inhalar y exhalar, inhalar y exhalar.
El ruido del radiador.
El zumbido del televisor.
Pensamientos que emergen y se disuelven, que vuelven e emerger y a disolverse.
La historia del "yo" y de "mi vida".
Aparece el hambre.
Dolor de espalda.
Suena el teléfono. Tu padre te quiere, te extraña y quiere escuchar tu voz.

Nada especial. Totalmente ordinario pero, al mismo tiempo, absoluta y totalmente extraordinario, porque todo ya está aquí.
Ya lo ves, la búsqueda mintió: afirmaba que la vida era un problema y que era posible escapar.
Pero no hay forma alguna de escapar, porque la vida no es ningún problema y la búsqueda jamás empezó.

Jeff Foster (fotografía: Jeff Foster, Prema y Adyashanti (con frutas)).

domingo, 21 de junio de 2009

Alternativas.


P:- ¿Cómo se pueden superar los opuestos de la dualidad? R:- La omnipresencia y la totalidad de Dios es "Todo lo que es" posible, lo cual excluye cualquier alternativa. Dios, como "vacío", es la Divinidad no manifiesta de potencialidad infinita, inexpresada, informe, invisible e intangible. Es el infinito Brahman, el trascendental Krishna, más allá de la existencia y la "sereidad". Es la fuente no nacida e inexpresada. A partir de lo no manifiesto, surge la totalidad de lo que es Dios expresado como Creación o Totalidad.
Dios es Todo Presencia simultáneamente como manifiesto y no manifiesto, como vacío y Totalidad, como visible e invisible, como lo potencial y lo actual, como lo expresado y lo no expresado.
La Danza de Shiva es la aparición o desaparición aparente de estos opuestos aparentes, que no son más que alternativas de puntos de vista. Aquí ocurre lo mismo que con la aparición de un holograma, que viene determinada por la posición del observador y no por movimiento o cambio alguno del holograma en sí. Hagamos uso del ejemplo del concepto de temperatura, en el cual se dan todas las posibilidades, dentro de las cuales no haría calor ni frío, salvo por definición y un punto de delineación arbitrario.
Comprendiendo esto, podremos ver que todas las alternativas aparentes son meramente opciones de puntos de vista o definiciones. Toda definición es puramente subjetiva; por tanto no hay nada autoexistente "ahí afuera" a quien culpar de nada. Uno no puede ser la víctima de una tormenta o de una avalancha; uno es, simplemente, un observador participante de un fenómeno. Por tanto, uno no puede ser víctima de la vida; sólo puede adoptar una postura, la de que una circunstancia o condición es favorable o no lo es, es deseada o no. Por tanto, todo odio, venganza, rencor, resentimiento e ira carecen de base en la realidad, y es todo imaginario.
Todo el mundo se halla expuesto a la vida tanto en su expresión de naturaleza como en la interacción humana que llamamos sociedad. Esta interacción es impersonal, y las vicisitudes de la vida son inevitables. Esto puede ser estimulante o deprimente, depende únicamente del punto de vista que adopte uno. Sin posicionamientos, la vida se vive de forma serena e interesante. Potencia el crecimiento y, con suerte, la sabiduría, en lugar de la autocompasión o la amargura. Todo el mundo es libre de decidir. La lluvia no determina si uno se va a sentir feliz o se va a sentir decepcionado. La rendición de la intencionalidad/posicionamiento trae la paz en todas las circunstancias.

David R. Hawkins.

martes, 9 de junio de 2009

En plena luz...


-Situado en una nebulosa lejana, hago lo que hago, para que el universal equilibrio de que soy parte no pierda el equilibrio.

-Cuántos, cansados de mentir, se suicidan en cualquier verdad.

-Y sin ese repetirse de todo, de sí mismo a sí mismo, a cada instante, todo duraría un instante. Hasta la misma eternidad duraría un instante.

-Porque crees que me has comprendido has dejado de comprenderme.

-A veces estoy como en un infierno y no me lamento. No encuentro de que lamentarme.

-Comencé mi comedia siendo yo su único actor y la termino siendo su único espectador.

-Quien ama sabiendo porqué ama, no ama.

-No hallé como quien ser, en ninguno. y, me quedé así: como ninguno.

-Quien perdona todo ha debido perdonarse todo.

-Mis ojos, por haber sido puentes, son abismos.

-Estar en compañía no es estar con alguien, es estar en alguien.

-Sabes tanto de mí y no me comprendes. Saber no es comprender. Podríamos saberlo todo y no comprender nada.

-Han dejado de engañarte, no de quererte. Y te parece que han dejado de quererte.

-Casi no he tocado el barro y soy de barro.

-Cuando tú y la verdad me hablan, no escucho la verdad. Te escucho a tí.

-He llegado a un paso de todo. Y aquí me quedo, lejos de todo, un paso.

-Cuando me conformo con nada es cuando me conformo con todo.

-La razón se pierde razonando.

-Si el hombre tuviese alas, bajaría más.

-Las dificulades también pasan como todo pasa, sin dificultad.

-Me dice que soy un ciego, lo que veo.

-Cuando comienzan a vernos como esto, como aquello, comienzan a no vernos.

-Iría al paraíso, pero con mi infierno; solo, no.

-La razón de todos es un monstruo, y la razón de uno...es la razón de uno.

-Quien ha visto vaciarse todo, casi sabe de qué se llena todo.

-Y si no pudiera alejarme de mí, no podría acercarme a nadie, a nada. Ni a mí.

-En plena luz no somos ni una sombra.

-Si, son millones de estrellas. Y millones de estrellas son dos ojos que las miran.

-Sé que no tienes nada. Por ello te pido todo. Para que tengas todo.

-Comprendo que la mentira es engaño y la verdad no. Pero a mí me han engañado las dos.

-Sí, trataré de ser. Porque creo que es orgullo no ser.

-Cuando me hiciste otro, te dejé conmigo.

-Uno es uno con otros, solo no es nadie.

-Creo que son los males del alma, el alma. Porque el alma que se cura de sus males, muere.

-Vengo de morirme, no de haber nacido. De haber nacido me voy.

-Sí, ya he oído todo. Ahora sólo me falta callarme.

Antonio Porchia.

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viernes, 22 de mayo de 2009

No somos el cuerpo.


Debido a que usted identificó erróneamente a su propio yo con el cuerpo, usted piensa en la otra persona en función del cuerpo. Ni usted ni la otra persona son el cuerpo...

El nacimiento del pensamiento del "yo" es nuestro propio nacimiento, la muerte del pensamiento del "yo" es la muerte de la persona. La identidad errónea con el cuerpo surge después que surgió el pensamiento del "yo". Al pensar que usted es el cuerpo, usted da valores falsos a los demás y los identifica con los cuerpos. Así como su cuerpo nació, crece y perecerá, de igual modo usted piensa que la otra persona nació, creció y murió. ¿Usted pensaba en su hijo antes de que éste naciese? Éste pensamiento surgió después que éste nació y persiste incluso después que él muera. En la medida en que usted piense en él, él es su hijo. ¿Adónde ha ido él? El ha ido al origen del que surgió. Es uno con usted. Mientras usted exista, él está también allí. Si usted cesa de identificarse con el cuerpo y sólo ve al Yo real, esta confusión cesará. Hasta que esta verdad se comprenda, existirá siempre este pesar debido a los valores falsos que surgen del conocimiento erróneo y de la identidad errónea...

Libérese del pensamiento del "yo". Mientras el "yo" está vivo, hay pesar. Cuando el "yo" cesa de existir, no hay pesar.

Sri Ramana Maharshi.

martes, 12 de mayo de 2009

Creación.


Por ignorancia de las enseñanza expuesta hasta aquí por nosotros surge la suposición de una Creación; como el absoluto error fundamental de toda falsa Metafísica y enseñanza religiosa, y particularmente como el primer principio del Judaísmo y del Paganismo. Obligados a reconocer la absoluta unidad y la inalterabilidad del Ser divino en sí mismo, y por otro lado no queriendo renunciar a la existencia independiente y verdadera de las cosas finitas, ellos hicieron salir a estas últimas ( las cosas) del primero (Ser divino) mediante un acto de absoluto poder arbitrario, con lo cual a ellos ante todo el concepto de Divinidad se les pervirtió en su esencia y fué dotado de un poder arbitrario que compenetró al sistema religioso en su totalidad; acto seguido la razón fué para siempre trastornada y el pensamiento transformado en un fantasear onírico, pues una Creación no puede ser pensada en forma conveniente -lo que realmente se llama pensar- y jamás ningún hombre la ha pensado así. Especialmente, en lo que se refiere a la enseñanza de la religión, postular una Creación es el primer criterio de falsedad, negar una tal Creación en el caso de que ella pueda haber sido postulada por una precedente enseñanza religiosa, es el primer criterio de verdad de esta enseñanza religiosa...

Fuera de Dios nada existe en absoluto, y en el sentido propio de la palabra, por lo tanto nada existe fuera del Conocimiento: y este Conocimiento es la propia existencia divina, pura y simplemente y en forma inmediata; y en tanto Nosotros somos el Conocimiento, somos nosotros mismos, en nuestra raíz más profunda, la existencia divina. Todo lo demás, que se manifiesta ante nosotros como existencia -las cosas, los cuerpos, las almas, nosotros mismos, en tanto nos atribuímos un ser autónomo e independiente-, no es en absoluto verdadero ni existe en sí, sino existe solamente en la Conciencia y en el pensamiento como algo "concienciado", y pensado, y de ninguna otra manera en absoluto...

Dios es interiormente en sí Uno, no múltiple; Él es en sí Uniformidad, sin alteración ni cambio; y ya que Él existe justamente así, como Él es en sí mismo, así el existe como Uno, sin alteración ni cambio; y ya que el Conocimiento -o Nosotros-, somos esta misma existencia divina, entonces no pueden tampoco en Nosotros, en tanto nosotros somos esta existencia, tener lugar ninguna alteración o cambio, ninguna multiplicidad ni diversidad, ninguna separación, ninguna diferenciación, ni tampoco ninguna fisura.

Johann Gottlieb Fichte.

domingo, 10 de mayo de 2009

Testigo.


Tienes que considerar atentamente esto: de la misma manera que el que ve un jarrón es distinto del jarrón mismo, y de ninguna manera se identifica con él, así yo, que veo el cuerpo burdo, no soy este cuerpo. De la misma manera debes reconocer que se llega a la siguiente conclusión: yo, que soy testigo de los órganos sensoriales..., no soy esos mismos órganos.

Medita pues así: yo no soy ni la mente, ni el intelecto, ni tampoco la fuerza vital del cuerpo...ni tampoco su combinación. Discrimina claramente y con inteligencia que el Testigo-Vidente es distinto de todo lo que es objeto de percepción.

Medita así: Yo soy Eso ante cuya presencia todos aquellos entes inertes como el cuerpo, los sentidos, etc., se vuelven capaces de producir actividad de manera dependiente.

Medita así: Yo soy Aquel que por naturaleza carece de todo cambio, y, siendo el interior (de todo), impulsa al intelecto y a las demás funciones al movimiento...

Medita así: Yo soy Aquel gracias a cuya vecindad el cuerpo, los sentimientos y las fuerzas vitales, aunque inertes por sí mismos, parecen dotados de conciencia como el Sí Mismo.

Adi Sankara.